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NO LO HAGAS

¿Por qué no es una buena idea alabar a una persona por su pérdida de peso?

Esto es lo que no debes hacer cuando se hace evidente que una persona ha adelgazado, aunque lo digas con buena intención.

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“¡Cuánto has adelgazado!” “¡Qué bien estás!” Son frases muy comunes y normalizadas que se suelen hacer cuando notamos que una persona ha perdido peso. La intención con esta frase suele ser admirar el esfuerzo realizado y reforzar positivamente el estado actual. En muchas ocasiones el comentario lo hace una persona que admira lo que ha conseguido la otra porque es algo que le gustaría para sí misma o que vive preocupada por su propio peso. La intención puede ser buena y así, a priori, puede parecer una buena idea, ¿verdad?

¿Dónde está el problema entonces?

Lo que sucede es que lo que estamos alabando es su peso actual sin saber nada más. Y por un lado, no sabemos cómo está viviendo el proceso esa persona. Si esta persona antes de adelgazar nunca recibía halagos (incluso todo lo contrario, críticas y juicios) y de repente varias personas le empiezan a reforzar qué bien está ahora, indirectamente le están haciendo entender “antes no estabas bien” sin necesidad de decirlo. Y a raíz de esto esta persona puede empezar a manifestar el miedo a engordar, miedo a no ser válida, a no ser socialmente aceptada como antes.

Por otro lado, la persona que alaba no sabe por qué ni cómo la otra persona ha perdido ese peso. Puede ser que esté pasando una enfermedad más o menos grave, una época aguda de estrés o ansiedad, una depresión, un trastorno de la conducta alimentaria o puede ser tras haber hecho una dieta restrictiva habiendo pasado hambre, limitado su vida social, evitando comidas, haberse prohibido muchos grupos de alimentos… Habiéndolo pasado mal.

Cinta métrcia
Cinta métrcia | Envato

Imaginemos que esta persona ha adelgazado tras haber hecho una dieta restrictiva en la que lo ha pasado mal y todas las personas le felicitan. Una vez se empieza a manifestar ese miedo a engordar, acto seguido empieza el miedo a comer los alimentos que la persona se había prohibido durante el proceso de pérdida de peso e incluso se duda de los demás alimentos, de las cantidades adecuadas … Y por miedo a no volver a lo de antes cada vez se come menos. A veces esto se hace insoportable y se comienza con episodios de atracones también tras episodios de restricciones. Y en definitiva, debutar un trastorno de la conducta alimentaria.

Imaginemos ahora que además, ese comentario se le hace a una persona que está sufriendo en silencio ya un trastorno de la conducta alimentaria y se le felicita por la pérdida de peso… El efecto puede ser devastador y cronificador del propio trastorno.

Aunque esto por supuesto no tiene porqué pasar en todas las personas a las que se lo decimos, nunca sabemos lo que hay detrás, así que por prudencia, en lugar de decir ¡Qué bien estás! qué tal si la próxima vez preguntamos "¿Qué tal estás?"

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