VERDADES Y MENTIRAS

¿Puedo ir a un spa estando embarazada?

Si estás embarazada y te han regalado una sesión de spa es posible que te surjan dudas sobre hasta qué punto puede ser perjudicial para tu estado de salud y el bienestar del bebé que esperas. En este artículo te explicamos si es conveniente acudir y las precauciones que debes tomar.

Mujer embarazada en una piscina

Mujer embarazada en una piscina iStock

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Resulta que estás embarazada y alguien con muy buena fe decide que el mejor regalo que te puedes hacer es una sesión en un balneario para que acudas al spa y aproveches todos los beneficios que un centro de estas características te puede aportar.

Sin embargo, te asaltan las dudas: ¿Puedo acudir en mi estado? ¿Será perjudicial para el bebé? En este artículo recopilamos información al respecto para que tengas claro qué espacios y tratamientos son adecuados y cuáles debes evitar. Sigue leyendo.

Según el trimestre de gestación

Ir a un spa estando embarazada no tiene por qué ser peligroso siempre y cuando tengas en cuenta unas recomendaciones generales, según este estudio de la British Journal of Sports Medicine.

Si estás en el primer trimestre de embarazo, es mejor que evites este tipo de centros porque no está demostrado que sea seguro para el desarrollo del bebé durante las primeras semanas de gestación.

Si tu embarazo ya está más avanzado -y no es de riesgo-, puedes disfrutar de una jornada de spa siempre que tomes una serie de medidas preventivas para no correr ningún riesgo y que la cita te ayude a aliviar el cansancio generalizado, los calambres musculares, disminuir los dolores de espalda y contribuir a relajarte para facilitar que concilies el sueño y mejorar la calidad de tu descanso.

No obstante, te recomendamos que antes de asistir a una sesión cualquiera en un balneario consultes con tu matrona u obstetra de referencia para que te aconseje según tu estado de salud y evolución el embarazo.

Depende del espacio y el tratamiento

Piscinas de hidromasajes y chorros

Una mujer embarazada debe tener especial cuidado en las piscinas de hidromasajes y chorros debido a la fuerza y la presión del agua y el impacto que esta puede tener en el abdomen.

Los de mayor intensidad pueden estimular el movimiento del útero y favorecer la aparición de contracciones. Aunque, si bien es cierto que no tiene por qué desencadenar un parto prematuro, pueden ser muy incómodas para la madre gestante, además de un motivo de preocupación por el bienestar del bebé.

Saunas y baños turcos

La principal característica de un espacio como la sauna y el baño turco es la elevada temperatura que se vive en el ambiente; teniendo en cuenta que el principal factor de riesgo para una embarazada es la hipertermia y la hipotensión, mejor evitarlos.

Sumergir tu cuerpo en aguas o ambientes en los que haya más de 37 º C puede desencadenar un aumento de temperatura corporal no indicado para las madres gestantes.

Además, los cambios bruscos de temperatura pueden hacer variar la tensión arterial y generar un episodio de hipotensión, dado que en el embarazo la mujer tiende a tener una tensión baja debido a la diferente distribución del torrente sanguíneo.

Una bajada de tensión puede presentar síntomas como mareos, sensación de inestabilidad, e incluso pérdida del conocimiento, por lo que el mayor peligro es una caída.

Masajes

No hay ninguna contraindicación para que una mujer embarazada pueda disfrutar de un masaje relajante y su musculatura se beneficie del efecto de unas manos expertas. Hay que evitar la reflexoterapia y los masajes terapéuticos, pero existen masajes maravillosos para mejorar la circulación sanguínea, reducir la hinchazón, aliviar el dolor de espalda y de cabeza o mejorar la digestión, por ejemplo.

Lo que sí es aconsejable es avisar al centro de tu estado para que tenga en cuenta que necesitas una camilla específica, que no son recomendables ciertos aceites esenciales, y para que el profesional que te atienda ejerza la presión adecuada sobre tu cuerpo para evitar desencadenar contracciones.

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