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Mi hijo sufre ansiedad: ¿cómo le ayudo?

Los trastornos de ansiedad en la adolescencia son cada vez más comunes. En este artículo te explico que estrategias debemos tener en cuenta como padres para acompañarlos en estas situaciones.

Niño abrazando a su madre

Niño abrazando a su madre iStock

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Cada vez es más común que escuchemos que adolescentes padecen trastornos de ansiedad, siendo esto, un verdadero problema para la juventud. Sin embargo, como padres, queremos equiparnos de estrategias para saber cómo reaccionar y, de esta forma, poder ayudar a nuestros hijos.

Causas posibles de la ansiedad

Tendremos que considerar que cada persona es un caso particular y que no podemos generalizar, pero sí que podemos tener en cuenta algunos de los factores más comunes como posibles detonadores de la ansiedad en adolescentes, entre los cuales están:

  • Altas expectativas. Los padres regularmente ponemos la vara muy alta y esto no es del todo malo, puesto que motivamos a nuestros hijos a sacar lo mejor de ellos, que se esfuercen y que consigan lo que se han propuesto. Sin embargo, no debemos olvidar que las expectativas siempre deben ser realistas y que no debemos considerar el "éxito" con base en el resultado que hayan obtenido; más bien, enfocarnos en el esfuerzo.
  • Consumo de redes sociales y referentes de moda. La mayoría de los adolescentes están conectados por medio de las redes sociales, por lo que basan su autoestima y autoconcepto en los comentarios que los amigos o personas puedan hacerles. Así como también son muy dados a compararse con las vidas de las personas o "influencers" a los que siguen.
  • Acumulación de estrés generalizado. Eventos importantes, como la muerte de un ser querido, el cambio de residencia, el padecimiento de alguna enfermedad o situaciones constantes de estrés, pueden detonar episodios fuertes de ansiedad.

¿Qué debo evitar hacer?

Como padres, queríamos tener una guía con las instrucciones sobre lo que se debe evitar hacer, puesto que muchas veces, sin querer, nuestras reacciones o forma de responderles puede incrementar este padecimiento. Aunque esto no existe, hay reacciones que nunca debemos tener:

  • No intentar detener o eliminar su ansiedad. Esto podrá causar o detonar más fuertemente ese momento de crisis o tensión
  • No minimizar sus emociones. El menospreciar o quitarle validez a lo que están sintiendo puede generar impotencia y/o culpa por aquello que se está sintiendo.
  • No regañar o castigar poniendo como "problema" la ansiedad. Puede ser que los episodios sean poco frecuentes o, por el contrario, que sean varias veces a la semana, así que puede llegar el momento en que pensemos que están exagerando o que todo es "inventado". Es entonces cuando podemos reaccionar queriendo castigar por tener aquellas emociones o reacciones; no caigamos en este error.

¿Qué podemos hacer para ayudarlos?

Acompañar estos momentos, no es fácil; sin embargo, lo principal será acompañar más que querer "quitarles" esa sensación. Lo más conveniente será:

  • Mantener la calma, puesto que se pondrá más nervioso si ve que su madre y su padre están nerviosos.
  • Intentar, con base a la confianza, que tu hijo exprese cuál o cuáles son los principales miedos o temores que lo tienen preocupado o estresado.
  • Escuchar y mostrar empatía.
  • Compartirle técnicas de relajación, como la respiración diafragmática (respirar profundamente por la nariz y, posteriormente, expulsar el aire muy despacio con los labios juntos, casi cerrados).
  • Motivarlo a llevar a cabo sus pasatiempos favoritos.
  • Estar atentos de que duerma lo suficiente para su edad.

Con estos recursos, estaremos ayudando a nuestros hijos a transitar el momento de tensión y ansiedad mucho mejor. Sin embargo, debemos estar atentos y pedir ayuda a un profesional de la salud cuando observemos que la ansiedad se ha vuelto cada vez más fuerte y frecuente. O bien si interfiere a tal grado, que ya no se pueden llevar a cabo las actividades del día a día.

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