EVITAR GRIPES Y CATARROS
¿Hay manera de reforzar las defensas de los niños en invierno?
Cada invierno se repite la misma escena en muchas familias: mocos, tos, alguna fiebre y visitas frecuentes al pediatra. Es habitual que los padres se pregunten si hay alguna forma de "subir las defensas" de sus hijos para evitar que encadenen un catarro tras otro.

Publicidad
Entender que los catarros forman parte de la infancia ayuda a vivir el invierno con menos angustia. No podemos ni debemos evitar todas las infecciones, pero sí acompañar a nuestros hijos con hábitos saludables, paciencia y confianza. Las defensas no se suben de golpe con productos milagrosos, se construyen día a día. Y en los niños, ese proceso incluye, inevitablemente, algunos mocos por el camino.
Las infecciones en invierno: algo normal (y necesario)
Lo primero que conviene aclarar es que las infecciones respiratorias en la infancia, especialmente en los primeros años de vida, son normales. Muy normales. Un niño pequeño puede tener entre 6 y 10 infecciones respiratorias al año, sobre todo si acude a guardería o colegio, y la mayoría se concentran en otoño e invierno.

Lejos de ser algo negativo, este contacto repetido con virus comunes es parte fundamental del desarrollo del sistema inmunitario. Cada infección es una especie de "entrenamiento" para sus defensas, que aprenden a reconocer y combatir mejor a los microorganismos. Por eso, a medida que los niños crecen, suelen enfermar con menos frecuencia y con síntomas más leves.
Este punto es clave: no existen niños con las defensas bajas, solo porque se pongan malos a menudo en invierno. En la mayoría de los casos, lo que ocurre es justo lo contrario: su sistema inmune está haciendo su trabajo.
¿Existen remedios milagrosos para evitar catarros?
La respuesta clara es no. No hay jarabes, suplementos, vitaminas ni productos "naturales" capaces de evitar que un niño pase infecciones respiratorias. Muchos de estos productos se publicitan como refuerzos inmunitarios, pero no tienen evidencia científica sólida que respalde su eficacia en niños sanos.
Esto no significa que no podamos hacer nada. Significa que debemos centrar nuestros esfuerzos en, que sí ayudan a que el sistema inmunitario funcione correctamente.

Cómo cuidar las defensas de los niños
1. Una alimentación variada y equilibrada
No hacen falta superalimentos ni dietas especiales. Una alimentación basada en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, proteínas de calidad y grasas saludables aporta los nutrientes que el sistema inmune necesita. La vitamina C, el hierro, el zinc o la vitamina D son importantes, pero se obtienen normalmente con una dieta adecuada.
Los suplementos solo están indicados cuando existe un déficit diagnosticado por el pediatra.
2. Dormir lo suficiente
El sueño es un gran aliado de las defensas. Durante el descanso, el organismo se repara y regula su respuesta inmunitaria. Los niños que duermen poco o mal pueden estar más cansados y recuperarse peor de las infecciones.
3. Actividad física y juego al aire libre
Aunque haga frío, salir al parque, moverse y jugar es beneficioso. La actividad física regular favorece la salud general y el buen funcionamiento del sistema inmune. Además, el frío en sí no enferma; lo que nos contagia son los virus.
4. Higiene de manos (sin obsesionarse)
Lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño sigue siendo una de las medidas más eficaces para reducir contagios. Eso sí, no es necesario esterilizarlo todo ni vivir con miedo a los gérmenes. Un exceso de higiene tampoco es beneficioso.
5. Ventilar y evitar multitudes
Se aconseja ventilar la casa cada día por lo menos durante 10 minutos, preferiblemente por la mañana, para renovar el aire y limpiarlo de microorganismos en suspension. También es recomendable evitar aglomeraciones o espacios cerrados con muchas personas que pueden favorecer la transmisión de virus. Además, el aire debe estar libre del humo del tabaco. No debe se debe fumar en casa ni en espacios cerrados donde haya niños.
6. Vacunas al día
Las vacunas son una de las formas más eficaces y seguras de proteger el sistema inmunitario frente a infecciones potencialmente graves. Mantener el calendario vacunal actualizado, incluida la gripe cuando esté indicada por el pediatra, es una auténtica inversión en salud.
Publicidad





