CONSEJOS VETERINARIOS

Dolor en animales mayores: cómo saber si nuestra mascota está sufriendo

La mayoría de los dolores de las mascotas mayores tienen tratamientos a corto, medio y largo plazo.

Mujer con un perro y un gato en brazos

Mujer con un perro y un gato en brazos Pexels

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Parece mentira lo rápido que pasa el tiempo y casi sin darnos cuenta a nuestro mejor amigo le empiezan a salir canas alrededor de los ojos. Y empiezan a sufrir por los achaques de la edad. Es importante detectar si nuestra mascota está sufriendo para poner remedio.

Le miramos y nos damos cuenta de que nuestra mascota se está haciendo mayor. Ya no tiene la misma energía y pasa más horas al día tumbada. En el parque todo el mundo nos dice lo mismo: "es normal, es que ya tiene sus años".

El tema es que gracias a los cuidados que tenemos hoy en día, la alimentación de calidad, los controles veterinarios y el hábitat acomodado que les proporcionamos, hemos conseguido duplicar la esperanza de vida de los perros y los gatos.

El poder disfrutar un lustro más de media de su compañía trae consigo el convivir con enfermedades típicas de la edad senior, como la artrosis, la desorientación, las cataratas o problemas cardíacos y hormonales.

Señales de que mi mascota está sufriendo

Una de las principales dudas que más nos transmiten los clientes en la consulta es cómo saber si un animal sufre o tiene dolor.

Lo primero que tenemos que diferenciar es entre un dolor agudo y un dolor crónico.

Dolor agudo

Claramente este dolor lo presentan de manera repentina a consecuencia de un accidente como puede ser una rotura de ligamentos, un dolor visceral agudo por cólico, un golpe o alguna inflamación aguda.

Nuestra mascota pasa de estar juguetona y activa a no quererse mover, temblar y dejar de comer hasta los premios más jugosos.

Siempre que estemos ante una situación de este tipo, debemos acudir a la clínica veterinaria sin esperar a ver si se le pasa solo.

Aunque nuestro animal ya tenga más de 10 años, igualmente puede tener una hernia de disco o una fisura en un dedo, sin tener ninguna relación con los años ni la vejez.

Dolor crónico

Este tipo de dolor es el más difícil de detectar. Los perros tienen bastante resistencia a los dolores sordos. Se habitúan a ellos y van acomodando su energía y actividad a ese dolor, por lo que externamente solo vemos que se mueven menos, que pasan más tiempo durmiendo y que parece que se cansan antes del paseo.

Si nuestra mascota es un gato, debemos ser conscientes que los felinos no soportan tan estoicamente el dolor. Cuando un gato muestra signos de decaimiento es porque está mal y no suelen dar mucho margen de maniobra para las indecisiones.

Como recomendación siempre decimos que un gato que deja de comer, se aísla y no permite a los miembros de la familia acercarse, es signo más que suficiente para preocuparse y acudir al veterinario.

Otro signo inequívoco es el adelgazamiento ya que los gatos caseros tienden a estar con cierto grado de sobrepeso y un cambio en su complexión que podamos apreciar a simple vista suele indicar que hay algún problema interno.

Tratamientos contra el dolor de perros y gatos

La mejor manera de salir de dudas sobre si la menor actividad de tu mascota se debe a la edad o por dolor es comentárselo al veterinario en algún chequeo rutinario. Nosotros evaluamos los puntos más habituales con fallos degenerativos como son las articulaciones, el corazón o dolores abdominales por inflamaciones prostáticas, renales, hepáticas, etc.

Una vez que detectamos el problema, tenemos la suerte de poder decir que la gran mayoría de estos dolores tienen tratamientos a corto, medio y largo plazo.

Hasta hace algunos años, las terapias para estos animales eran mediante la administración de pastillas diariamente. Los tratamientos antiinflamatorios para problemas osteoartrósicos muchas veces eran dañinos a largo plazo o incompatibles con otros medicamentos.

Hoy en día existen tratamientos inyectados mensuales de fármacos de última generación, no pertenecientes a la familia de los antiinflamatorios tradicionales, sin efectos nocivos ni incompatibilidades farmacéuticas.

Los fallos renales y cardíacos también podemos detectarlos en las fases más tempranas de la enfermedad, disponiendo de un abanico mucho mayor de terapias con las que enlentecemos el avance de las patologías, dando a nuestras mascotas una calidad de vida mucho mayor.

¿Cómo saber si el tratamiento funciona?

La única manera de afirmar que nuestra mascota tenía dolor es ver su respuesta a los tratamientos. En la inmensa mayoría de los casos, tras unos días con la nueva medicación, recuperan su vitalidad y escuchamos esa frase que tanto nos gusta a los veterinarios: "parece mentira, ha vuelto a jugar con la pelota como hacía mucho que no hacía".

Y realmente es así. En cuanto les aliviamos ese dolor sordo, recuperan la alegría y las ganas de pasear y relacionarse.

No debemos olvidar que los animales no entienden de años y para ellos los paseos son sus minivacaciones diarias. Tenga 3 años o 13, el salir a la calle y mover el rabo con ilusión es la mejor manera de saber que está feliz y sin dolor.

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