NOSTALGIA DIGITAL
¿Por qué todo el mundo quiere volver a 2016? Así fue el año que inspira las tendencias de 2026
En pleno 2026, 2016 se ha convertido en el gran referente nostálgico en redes sociales. Repasamos cómo era la moda, la belleza y la forma de consumir contenidos hace una década.

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"Todo tiempo pasado fue mejor", dice el refrán popular. Y esa parece ser la máxima que impera en este inicio de 2026, donde las redes sociales se han llenado de recuerdos, comparaciones y nostalgia en torno a un año concreto: 2016. Un fenómeno viral que plantea una pregunta inevitable: ¿qué tuvo ese año para que hoy se haya convertido en el gran referente emocional y estético del presente?
Probablemente, porque en un contexto marcado por la hiperexposición, la presión estética y el consumo acelerado de tendencias, mirar atrás se ha convertido en una especie de refugio digital. Y 2016 aparece, para muchos, como el último año "ligero", antes de que todo se volviera más intenso.
Menos presión estética en redes sociales
Al revisar las fotos que se publicaban en 2016, muchas creadoras de contenido coinciden en una sensación común: entonces se era más libre. Se subían imágenes sin que todo tuviera que ser perfecto, medido o excesivamente aesthetic. Sí, usábamos filtros —la influencia del boom de Snapchat fue clara—, pero no existía la obsesión actual por la imagen impoluta y aspiracional.
Instagram era un auténtico popurrí de vidas reales, con menos estrategia y más espontaneidad. No quedábamos con amigas para grabar TikToks, sino para hacer interminables sesiones de fotos con cámaras réflex.
Además, muchas de las influencers que seguíamos lo hacíamos a través de sus blogs personales, donde el contenido era más íntimo y menos publicitario. También fue la época dorada de las primeras YouTubers, que vlogueaban su día a día sin guion ni filtros excesivos.
La moda de 2016
En lo estilístico, 2016 fue un año dominado por el boho y el maximalismo. El armario incluía vaqueros rotos, chaquetas bomber, pantalones pitillo —sí, pitillo—, prendas efecto cuero, plataformas altas y chunky, chokers, bañadores atados al cuello con cordones en el escote y prácticamente cualquier prenda de Brandy Melville.
Las rayas, los colores vibrantes, las cazadoras vaqueras, los shorts Levis, las botas negras altas y bolsos icónicos como el Speedy de Louis Vuitton o los Michael Kors eran omnipresentes. Camisas de cuadros, looks despreocupados y una clara voluntad de mezclar sin miedo definían el estilo de la época.
La belleza en 2016
Las rutinas de skincare tal y como las entendemos hoy no formaban parte de nuestra vida diaria. El agua micelar era el producto estrella para retirar un maquillaje mucho más recargado que el actual. Ojos intensamente delineados en negro, capas generosas de máscara de pestañas, sombras marcadas y un gran protagonista: el pintalabios granate oscuro de aire gótico que se convirtió en obsesión colectiva, especialmente el que Ariana Grande lanzó junto a MAC.
En cuanto al cabello, las mechas balayage reinaban sin competencia, consolidándose como el look más demandado en peluquerías.
¿Qué pasaba en el universo celebrity en 2016?
La crónica social de aquel año estuvo marcada por titulares que hoy parecen lejanos. La separación de Angelina Jolie y Brad Pitt, el fallecimiento de David Bowie y Carrie Fisher o la retirada temporal de Selena Gómez de los escenarios para tratar su lupus fueron algunas de las noticias más comentadas.
En España, Cristina Pedroche se definía como una superheroína con su vestido de las Campanadas firmado por Pronovias, combinando corsé, falda de tul transparente azul degradado y una túnica bordada con estrellas plateadas. Sara Carbonero e Iker Casillas se casaban en secreto y Dulceida y Alba Paul celebraban su boda.
Quizá por todo esto —o precisamente por lo que vino después—, 2016 se ha convertido en un símbolo de una etapa más ingenua, menos calculada y emocionalmente más ligera. Y en 2026, mirar atrás parece, más que nunca, una forma de resistir al presente.
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