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TRUCOS DE MODA

Cómo agrandar un zapato que te aprieta

Una forma muy sencilla de ajustar tu calzado y que sea más cómodo.

Eñe

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Si estás pensando en tirar o donar esos zapatos que te gustan tanto y que te gustaría ponerte más a menudo, pero te aprietan y son molestos e incómodos de llevar, tenemos la solución para que puedas volver a lucirlos y seguir aprovechándolos durante una temporada más.

Solamente necesitaremos un secador de pelo, unos calcetines gruesos y los propios zapatos. Este proceso suele ser más común y más fácil de realizar con unos zapatos o zapatillas de cuero, precisamente por el propio material y no habría problema en realizarlo con calzado de otro tipo. En el vídeo te explicamos cómo debes hacerlo correctamente.

Pasos para que no te aprieten los zapatos

Para intentar ensanchar esos zapatos que nos hacen daño, en primer lugar, hay que ponerse unos calcetines, los más gruesos que tengamos por casa, que nos serán de ayuda para agrandar un poco más el material del calzado y después nos pondremos los zapatos en cuestión, los cuales en caso de tener cordones sería mejor si nos los atamos sin apretar demasiado.

A continuación, con el secador de pelo lo que haremos es dar calor por la zona que veamos que nos molesta y que queda más ajustada al pie, normalmente suele ser la puntera del zapato, durante unos veinte o treinta segundos, lo que hará que el material se ablande y se llegue a expandir un poco con tal de que pueda moldearse lo mínimo suficiente.

Es importante no posicionar el secador muy cerca, ya que podríamos dañar o ensuciar el material, sería mejor dejarlo a una distancia aproximada de unos treinta centímetros, utilizar la temperatura media del aparato e ir moviendo el secador de lado a lado sin mantener el calor en un punto fijo para evitar que se acabe derritiendo o quemando.

Por último, nos pondremos a caminar durante un rato mientras movemos los dedos de los pies dentro del zapato hasta que este se enfríe. Esto nos sirve para asegurarnos de que el material del calzado se pueda expandir todo lo necesario y que por fin se pueda acostumbrar bien a la forma de nuestros pies al caminar dejando así de apretar y molestar.

Siguiendo estos sencillos pasos podremos continuar usando unos buenos zapatos que resultaban bastante molestos de llevar, además de evitar el tener que comprar unos nuevos, alargando un poco más la vida de los que ya tenemos.

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