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TRAS SUFRIR UN INFARTO

Muere el torero Jaime Ostos a los 90 años

El torero Jaime Ostos ha fallecido a los 90 años de un ataque al corazón mientras se encontraba de viaje con Colombia.

Muere el torero Jaime Ostos a los 90 años

Gtres Muere el torero Jaime Ostos a los 90 años

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Jaime Ostos, ha fallecido a la edad de 90 años tras no poder superar un problema en el corazón. Lo ha hecho al poco de despertarse según han afirmado algunos de sus allegados.

El diestro se encontraba junto a su mujer Mari Ángeles Grajal y unos amigos de viaje en Colombia. Aunque Jaime Ostos había pasado una temporada delicada de salud ya que había superado el Coronavirus y otras dolencias, en el momento de este viaje el torero parecía encontrarse estable.

Según declaraciones que recoge Chance de Europa Press su hijo, Jacobo Ostos, recordaba como habían sido estos últimos días en Colombia: "Han sido unas horas felices, quitando que no me tenía a mí al lado, estaba con su gente. Hasta ayer estaba bailando como bailaba él por bulerías y todo. Mi madre me ha enviado vídeos y fotos... si es que, por fuera estaba muy bien, pero son casi 91 años. Es ley de vida. Lo que lamento es que lo último ha sido un abrazo y le dejé allí hace unos días".

Jacobo se ha enterado a través de una llamada que le ha hecho su madre hace apenas unas horas: "Me he despertado con la noticia hace prácticamente dos horas, no me lo he creído, pensaba que estaba soñando aún. Me ha llamado mi madre, mi tía, Fátima, que es la chica que trabaja en casa... llorando la pobre".

Completamente roto, Jacobo no podía evitar las lágrimas: "Hasta hace 5 minutos ni siquiera se me había derramado una lágrima porque no me lo creía, pero ya cuando te empieza a llamar gente pues ya es cuando te das cuenta".

Jacobo se ha enterado a través de una llamada que le ha hecho su madre hace apenas unas horas: "Me he despertado con la noticia hace prácticamente dos horas, no me lo he creído, pensaba que estaba soñando aún. Me ha llamado mi madre, mi tía, Fátima, que es la chica que trabaja en casa... llorando la pobre".

Completamente roto, Jacobo no podía evitar las lágrimas: "Hasta hace 5 minutos ni siquiera se me había derramado una lágrima porque no me lo creía, pero ya cuando te empieza a llamar gente pues ya es cuando te das cuenta".

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