SU HISTORIA
Carolina de Mónaco cumple 69 años: la muerte de su madre, el drama de Casiraghi y su tensa relación con Charlene
Carolina de Mónaco cumple 69 años marcada por las distintas etapas de su vida. Desde la trágica muerte de su madre, Grace Kelly, hasta el drama de Casiraghi y su tensa relación con Charlène, repasamos la vida de la princesa.

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Carolina de Mónaco sopla hoy 69 velas. La hermana mayor del príncipe Alberto II es, para muchos, la mujer más elegante del mundo, pero detrás de esa imagen impecable se esconde una vida que no ha sido precisamente de color de rosa. Muertes traumáticas, desamores públicos y una lucha constante por mantener su estatus marcan su historia. Repasamos los momentos que definen su vida a día de hoy.

Una infancia de cristal
Carolina es la primera hija de Grace Kelly y Raniero III de Mónaco. La actriz, de ascendencia irlandesa, decidió que su primogénita llegara al mundo en la biblioteca del Palacio, decorada para la ocasión con las paredes forradas de tela verde siguiendo una tradición de la Isla Esmeralda.

Esta no fue la única particularidad de su crianza. Carolina creció en una burbuja de disciplina extrema y bajo una presión mediática brutal. Esa rigidez fue la que, seguramente, la empujó a buscar la libertad demasiado pronto y, a veces, de la peor manera.

Philippe Junot, su primer marido
Con solo 21 años —y mientras estudiaba Filosofía en París—, Carolina se empeñó en casarse con Philippe Junot, un empresario 17 años mayor que ella y con fama de conquistador. Sus padres se opusieron frontalmente, pero terminaron aceptando la unión y celebrando una gran boda.
El matrimonio duró apenas dos años. Se divorciaron por las supuestas infidelidades de Junot y su incapacidad para adaptarse al protocolo real. Sin embargo, la Santa Sede se resistió a conceder la anulación eclesiástica durante más de una década, lo que generó una tensa batalla entre la familia Grimaldi y el Vaticano.

La muerte de Grace Kelly
En 1982, la tragedia golpeó a la familia de forma definitiva. Su madre falleció en un accidente de coche mientras regresaba al Principado junto a la princesa Estefanía.
Perder a Grace Kelly la obligó a crecer de golpe. Con 25 años, Carolina tuvo que asumir responsabilidades que antes recaían sobre su madre y convertirse en el pilar fundamental de su padre, Raniero III, quien quedó devastado tras la pérdida de su esposa.

Stefano Casiraghi, su segundo marido
En medio del luto, Carolina recuperó la ilusión gracias a Stefano Casiraghi, un empresario y deportista italiano tres años menor que ella. Se casaron en 1983, una unión que supuso un soplo de aire fresco para un Palacio todavía impactado por la viudez de Raniero.

Stefano fue para ella, según cuentan, uno de esos amores fáciles, sin complicaciones. Juntos tuvieron tres hijos —Andrea, Carlota y Pierre— y lograron una estabilidad envidiable, pero la "maldición" de los Grimaldi volvió a aparecer. En 1990, Stefano moría en un accidente de lancha en aguas de Mónaco. Carolina quedó viuda con solo 33 años y con tres hijos pequeños que, en ese momento, no eran oficialmente legítimos para la Iglesia.

Ese fue uno de sus grandes quebraderos de cabeza: al no estar anulado su primer matrimonio, sus hijos con Stefano no tenían lugar en la línea de sucesión. Tras años de peleas legales, el Papa Juan Pablo II concedió finalmente la anulación de su boda con Junot y reconoció la legitimidad de sus hijos. Tras el drama, Carolina se refugió en la Provenza francesa, donde mantuvo un discreto romance con el actor Vincent Lindon.
Ernesto de Hannover: separada por conveniencia
En 1999, Carolina volvió a pasar por el altar con un amigo de la infancia: el príncipe Ernesto de Hannover El matrimonio empezó como un sueño de realeza —ella ascendió a Alteza Real—, pero terminó en pesadilla debido a los escándalos de él y sus problemas de temperamento. Juntos tuvieron una hija, Alejandra de Hannover.

Llevan más de 15 años haciendo vidas separadas, pero no se divorcian. Se rumorea que Carolina sabe que, si firma los papeles, perdería su título de princesa de Hannover. Mientras Ernesto se dejaba ver públicamente con Claudia Stilianopoulos, ella se mantenía firme en su estatus. Nadie sabe la razón real de por qué siguen legalmente casados, pero el pacto parece beneficiar a ambos.

Desplazada por Charlène y rumores de tensión
Desde que Alberto se casó con Charlene, Carolina dejó de ser la "primera dama" oficial. Con la llegada de los mellizos Jacques y Gabriella, quedó además desplazada en la línea de sucesión.

Los rumores de una relación tensa entre ambas son constantes. Se especula con gestos de Charlene para marcar distancias, como cuando en su boda cedió el lugar de honor a su propia madre en vez de a Carolina. Pese a todo, la princesa de Hannover sigue mostrando cordialidad en público, demostrando que, aunque Charlene ostente el título, ella sigue siendo la figura indispensable en el principado.
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