COCINA RÁPIDA Y FÁCIL
Trucos fáciles para empezar a cocinar con el microondas: rápido y sin fregar
Rápido, práctico y mucho más versátil de lo que imaginas, el microondas se ha convertido en un aliado imprescindible en la cocina del día a día. Con estos trucos podrás preparar verduras, arroz o incluso un huevo frito en minutos, ensuciando menos y sin renunciar a comer bien.

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Durante años, el microondas ha sido el gran infravalorado de la cocina. Para muchas personas su única función es recalentar la comida del día anterior o calentar una taza de leche por la mañana. Sin embargo, este electrodoméstico puede hacer mucho más de lo que imaginamos.
En una época en la que buscamos recetas rápidas, ensuciar pocos cacharros y encontrar soluciones prácticas para el día a día, el microondas se ha convertido en un aliado perfecto. Ya sea por falta de tiempo, espacio o ganas de fregar, cada vez más personas descubren que con unos cuantos trucos se puede cocinar en tiempo récord.
Desde verduras asadas hasta arroz o incluso un huevo frito, el microondas demuestra que no es solo un plan secundario, sino una herramienta útil, eficiente y sorprendentemente versátil. En este artículo te contamos algunos trucos que pueden cambiar tu forma de usarlo.
Verduras asadas
Para aquellos que piensan que las verduras únicamente se pueden cocinar al horno y con un tiempo mínimo de media hora, les traemos la solución. Y es que con el microondas puedes tenerlas listas en cuestión de minutos.
Para ello, solo vas a necesitar envolverlas en papel de cocina, pasarlas ligeramente por agua y ponerlas a máxima potencia en el microondas. Dependiendo de la verdura que cocines, se necesitará más o menos tiempo.
Por ejemplo, para cocinar zanahorias se necesitan 5 minutos de cocción en el microondas, y para un boniato entero aproximadamente 7 minutos. Para cada verdura es diferente, y lo puedes comprobar según lo hagas.

El resultado es una verdura tierna por dentro y perfecta para acompañar cualquier plato, convirtiéndose en un ingrediente ideal para cenas rápidas o para añadir a ensaladas templadas.
Dos platos a la vez
Uno de los grandes problemas del microondas es que su tamaño tan pequeño hace que haya los famosos turnos de espera cuando hay más de una persona haciendo cola para calentar.
Pero hay un truco muy sencillo para calentar dos platos al mismo tiempo: colocar uno sobre una taza o un vaso resistente al calor y otro debajo. Así aprovechas el espacio vertical y puedes tener dos comidas calientes a la vez, sin peleas y sin perder tiempo.

Para hacer arroz
El arroz es un básico que preside o complementa muchos comidas. Pero, a su vez, se necesita tiempo y ensuciar algún que otro utensilio, hecho que muchas veces genera pereza. Así que te explicamos cómo cocinar arroz blanco al microondas.
Para ello necesitarás poner en un recipiente apto para microondas medio vaso de arroz y un vaso entero de agua. Lo debes cocinar durante 7 minutos removiéndolo a mitad del tiempo. Como resultado obtendrás un arroz suelto y perfecto para acompañar verduras, pollo o improvisar una cena rápida sin fogones.

Huevo frito
También puedes hacer un huevo frito en el microondas, aunque es un cocinado prácticamente sin aceite. Eso sí, te asegura no manchar la cocina y ser una opción un poco más sana.
Para ello necesitarás poner un chorrito de aceite en un plato y pintarlo, para que el huevo no se pegue. Entonces, colocas el huevo en el recipiente y lo llevas al microondas durante más o menos un minuto.
Con este procedimiento obtendrás una versión rápida del clásico huevo frito, perfecta para tostadas, arroz o un plato improvisado cuando no sabes qué hacerte.

Un buen aliado
Estos trucos demuestran que el microondas es mucho más que un calentador de sobras. Es una herramienta práctica para quienes tienen poco tiempo, cocinas pequeñas o simplemente buscan soluciones rápidas.
Además, al reducir el uso de hornos y sartenes, también se ahorra energía y se ensucia menos, una combinación perfecta para el ritmo de vida actual.
Así que la próxima vez que mires tu microondas, piénsalo dos veces, ya que con un poco de creatividad puede convertirse en tu mejor aliado en la cocina, porque comer rápido no tiene por qué significar comer mal.
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