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RECETA FÁCIL

Salmón: así lo comen en Noruega

La receta tradicional escandinava es sorprendentemente sencilla, solo requiere de 4 ingredientes y algo de paciencia.

Salmón marinado al estilo noruego.

iStock Salmón marinado al estilo noruego.

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Para los amantes del pescado, el salmón suele ser uno de los favoritos. Su versatilidad hace que pueda prepararse como aperitivo o entrante, en primeros platos y en segundos. Incluso, puede añadirse a un sandwich, puesto que en su versión ahumada combina a la perfección con una base vegetal (lechuga, tomate y pepinillos) encima de una tostada o dentro de un bocata.

A la hora de escogerlo, sin duda el más apreciado es el salmón de Noruega. A pesar de que actualmente nos llega salmón del país escandinavo como producto de piscifactoría, lo cierto es que la calidad sigue siendo superior respecto a otro tipo de salmón.

¿Pero cómo lo cocinan allí? ¿Cuál es la receta tradicional del salmón noruego? La respuesta a esta pregunta tiene nombre y apellido: salmón gravlax o también conocido aquí como salmón marinado. Prepararlo es realmente muy sencillo y el resultado es delicioso. Solo hacen falta 4 ingredientes y prepararlo con tiempo, puesto que la única complicación que tiene es la necesidad de ser pacientes: deberá estar 48 horas macerándose. Te contamos cómo.

Así es la receta original de salmón noruego

Salmón gravlax significa “salmón enterrado” y la definición es sin duda muy acertada: se trata de cubrir el salmón a base de eneldo, sal y azúcar y dejarlo reposar durante 48 horas. Te contamos el detalle para que puedas prepararlo paso a paso:

Ingredientes:

  • 1kg de salmón
  • 500 gr de sal
  • 500 gr de azúcar
  • 50 gr de eneldo fresco

Preparación:

1. El primer paso es quitar la piel y las espinas al salmón. Puedes pedir en la pescadería que lo hagan por ti si lo tienen a bien y llevarte a casa directamente el pescado de una pieza, pero limpio (un buen lomo o entero). Si lo haces tú misma, es aconsejable que te ayudes de unas pinzas para las espinas, que se notan fácilmente si pasamos los dedos por encima.

2. Toca empezar a enterrar el salmón en el eneldo. Deshoja el eneldo fresco en un recipiente y reboza el salmón por ambas caras con esta hierba aromática. Tiene que quedar bien impregnado por los dos lados, todo recubierto de color verde. Si no tienes eneldo fresco puedes usar el envasado.

3. En un recipiente aparte, mezcla la sal y el azúcar hasta que esté bien integrado.

4. Toca enterrar, esta vez sí, el salmón con eneldo con la preparación de sal y azúcar. Para hacerlo, elige una fuente de cristal y cubre la parte de abajo con una parte de sal y el azúcar ya mezclados. A continuación, pon el salmón rebozado de eneldo y acaba de cubrirlo por completo con el preparado de sal y azúcar. Debe de quedar completamente cubierto, literalmente enterrado.

5. Tapa la fuente y déjala en la nevera entre 36 y 48 horas. Cuánto más lo dejes, más salado estará.

6. Pasado el tiempo de nevera, toca desenterrar. Para hacerlo, coge el salmón y lávalo suavemente para retirar la sal. El objetivo es retirar la capa blanca y dejar en la superficie una fina capa de eneldo, que se habrá quedado adherido. Puedes secar el lomo con un poco de papel de cocina si está muy mojado.

7. El último paso antes de servirlo es laminarlo. Puedes hacer cortes finos o más gruesos, dependerá del gusto de cada casa.

8. Acompáñalo con una salsa hecha a base de mostaza de Dijon, azúcar, aceite y eneldo y... ¡Qué aproveche!

Solo un apunte más: si el salmón es fresco, es recomendable congelarlo previamente durante al menos 2 días, para evitar el anisakis. Una vez transcurrido este tiempo, deberemos dejar que se descongele solo fuera de la nevera, preservándolo del sol directo.

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