CONSERVAR FRUTA FRESCA
No desperdicies comida: con estos trucos la manzana ya cortada no se oxida
No hará falta que desperdicies porciones de manzana porque su color y textura hayan cambiado al dejarlas sin protección. Existen varios métodos efectivos que evitan su deterioro, devolviéndole el sabor y aspecto fresco.

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Una manzana es una buena opción a cualquier hora del día porque a parte de ser un alimento saludable, te aporta energía y mantiene la sensación de saciedad. Además se puede añadir fácilmente como complemento a tus desayunos, meriendas, cenas o postres.

Pero, cuando sólo comemos una porción de esta fruta y el resto la dejamos sin protección, coge un aspecto marrón y una textura más blanda. Y esto ocurre porque se ha oxidado al estar en contacto con el oxígeno.
Y aunque siga siendo comestible, no apetece igual porque su forma ha cambiado y esto provoca que no la percibimos de la misma manera. Deja de verse fresca y muchas veces queda desechada.

Por eso, existen métodos fáciles que contribuyen a que las frutas cortadas se mantengan frescas: como una manzana o una pera. Ayudaran a que no se desperdicien y por tanto, su color, sabor, y textura se regeneren.
El primer truco consiste en exprimir medio limón en un vaso de agua e introducir el trozo de manzana durante unos minutos, de tal manera que el ácido cítrico del limón reduce la oxidación de manera natural.

La siguiente opción lleva bicarbonato o sal, se echa media cucharada en un vaso de agua fría y hay que remojar la manzana tres minutos, este proceso quitará el oscurecimiento, y eliminará gran parte de la oxidación.

Pero el truco más sencillo es meter la porción de fruta envuelto en papel film transparente en el frigorífico para que gracias al aislamiento de oxígeno y frío, el proceso de oxidación sea más lento.
Y por último, puedes meter las porciones en una taza de agua con dos cucharadas de miel lo que no solo atrasará su deterioro sino que le dará un toque más dulce y delicioso.

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