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CUIDADO FACIAL

Por qué no hay que desmaquillarse en la ducha

Aplica estos consejos en tu rutina facial para evitar irritaciones y sequedad en tu cutis.

Mujer desmaquillándose en la ducha

iStock Mujer desmaquillándose en la ducha

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Lo llevas haciendo toda la vida, aprovechas el momento de ducharte para hacer varias limpiezas a la vez: la del cuerpo, la del pelo y también la de la cara. Ya sea porque tienes prisa y necesitas ahorrar tiempo, por costumbre o per pereza, desmaquillarnos en la ducha es una práctica que hemos hecho desde siempre.

Desafortunadamente, traemos malas noticias para aquellas que tienen esta costumbre muy integrada dentro de su rutina diaria: desmaquillarse en la ducha no es un buen hábito porque puede dañar la piel.

De este modo, de nada sirve si después de la ducha te aplicas cremas, tónicos o sérums para cuidar la dermis de tu rostro, ya que el cuidado empieza por el proceso de desmaquillarse.

Si desconoces los motivos por los cuales no deberías eliminar el maquillaje de tu rostro en la ducha, en este artículo te los contamos.

Motivos por los que no debes desmaquillarte en la ducha

Agua caliente

Excepto en la época estival, una de las cosas más apetecibles de darse una ducha es que el agua esté bien caliente. Pero, ¿sabías que las altas temperaturas pueden dañar la piel? Si tu agua está a una temperatura elevada, hecho que es inevitable en invierno, la piel de la cara, que es más delicada que la del resto del cuerpo, puede resecarse y causar irritaciones.

Alta potencia

Otro de los factores que pueden causar daño a tu rostro es el chorro de agua, si sale a una intensidad considerable. El hecho de estar debajo del chorro durante mucho rato, con agua saliendo a gran potencia, nos puede resecar muchísimo la piel.

Productos adecuados

Es imposible eliminar del todo los restos de maquillaje solo con una ducha. La piel acumula constantemente impurezas y suciedad que es necesario eliminar con productos específicos. Además, para sacar el maquillaje también es necesario utilizar leches limpiadoras o aceites, que no podemos manipular dentro de la ducha. Por lo tanto, lo adecuado es separar tu rutina de belleza de la de aseo.

Producto desmaquillante
Producto desmaquillante | iStock

Entonces, ¿cómo me desmaquillo?

Agua templada o fría

Lo mejor es desmaquillarse con agua tibia o fría para evitar que las altas temperaturas puedan dañar la piel, pero, a la vez, reblandecer un poco el maquillaje y que sea más fácil de eliminar.

Utiliza productos específicos

Después de humedecerte el rostro con agua a la temperatura adecuada, utiliza aceites o leches limpiadoras. Las toallitas desmaquillantes, aunque te sacan de un apuro, están desaconsejadas porque pueden resecar la piel. Después de eliminar los restos de maquillaje, sigue con un gel específico para la cara y, finalmente, aplica una crema facial.

Como ves, el quid de la cuestión se encuentra, sobre todo, en no excedernos con la temperatura del agua. Ten esto en cuenta y sigue el resto de recomendaciones para aplicar un proceso de desmaquillaje más respetuoso con la piel de tu rostro.

Limpieza sí, desmaquillarse no

La ducha sí que puede ser un buen momento para aplicarse un gel específico de rostro para rematar la limpieza facial después de desmaquillarse. En este caso, intenta que el agua que entre en contacto con el rostro esté tibia o fría y, cuando termines de ducharte, aplícate una crema hidratante adecuada a tu tipo de piel.

De este modo, en la ducha puedes hacer una limpieza rápida de cutis, pero en ningún caso desmaquillarte o exfoliarte.

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