TRUCO FÁCIL

Cómo hacer para que el gloss no se quede pegajoso

El lipgloss es unos de los mejores cosméticos que se han creado, ya que con solo una aplicación conseguimos aumentar volumen, dar brillo e hidratar nuestros labios. A pesar de ello, no lo usamos tanto como nos gustaría debido a su viscosidad, pues todo se acaba pegando a nuestros labios.

Chica se aplica gloss rosa en los labios

Chica se aplica gloss rosa en los labios Pexels

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En un mundo en el que cada uno tiene sus propios gustos, es imposible que a todos nos encante todo por igual. Existen productos con contrastes, aquellos que dividen a la sociedad en dos grupos: los que los aman y los que los odian y, en esta categoría, no podían faltar los lipgloss.

Estos productos de belleza se caracterizan por aportar un acabado brillante, festivo y arreglado a nuestra apariencia. A primera vista todo son ventajas. Pero, sin duda, acaban siendo de lo más engorrosos, ya que a pesar del toque que dan, su viscosidad provoca que todo lo que roce nuestros labios acabe pegado a ellos, incluso el pelo.

De todas formas, y aunque el mundo del make-up ya es terreno explorado, diariamente conocemos nuevos trucos que amplían aún más sus fronteras y ponen solución a cosas aparentemente imposibles, como la pegajosidad del gloss.

Truco para conseguir que el lipgloss no sea pegajoso

Para conseguir eliminar la pegajosidad de cualquier gloss, tan solo necesitarás usar uno de los productos que más se emplean en invierno: el bálsamo labial. Su principal función es la de hidratar los labios y, por ende, reparar todas las grietas generadas por el frío.

Tener unos labios bien tratados es fundamental, pues estos serán la base sobre la que aplicaremos los diferentes cosméticos y mantenerlos en buen estado dará mejores resultados. Por eso, el también llamado cacao de labios será nuestro mejor aliado en la lucha por conseguir unos labios maquillados a la perfección.

Cómo usar el bálsamo labial para fijar el gloss

Para llevar a cabo este truco tan solo necesitas tener a mano tu lipgloss favorito y un bálsamo labial. La clave reside en el momento anterior a la aplicación del gloss, pues antes de este debemos aplicar una capa muy fina de bálsamo labial. Tras dejarlo actuar unos minutos, será el momento justo para dar una ligera pincelada de brillo a nuestra boca.

Aunque no hay una explicación clara de por qué se reduce el efecto pegajoso, todo apunta a que el rol del bálsamo es crucial. Este, al hidratar el labio, suaviza su textura y también la del lipgloss, algo que alivia considerablemente el acabado viscoso que deja el producto.

Cómo aplicar correctamente el gloss

Para que el producto dure más tiempo intacto, prueba a aplicar una capa fina de maquillaje a tus labios y perfílalos con un lápiz de una tonalidad parecida o igual a la de tu gloss, luego pon una capa de brillo.

Es muy importante que no apliques demasiado producto. Debes tener en cuenta que con solo una pasada la presencia de este cosmético es más que notable, por lo que aplicar más de la cuenta puede ser contraproducente: tendrás más números de que tus labios sean aún más pegajosos y luzcan una apariencia poco agradable.

Teniendo en cuenta el gran tándem que hacen gloss y bálsamo, cuando sea el momento de adquirir uno nuevo para tu colección fíjate bien en sus componentes. Muchos labiales están elaborados con aceites o mantecas que, además de pintar nuestras bocas, aportan una sensación suave y los hidratan. También debes tener en cuenta que, si quieres uno con pigmento, debes elegir un color adecuado a tu tono de piel. Básate en tus labiales habituales para elegir uno que puedas aprovechar.

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