ENTREVISTA

Ácido glicólico: para qué sirve y cómo se usa

Anita Fernández, farmacéutica especializada en dermofarmacia, nos explica todo lo que debemos saber sobre este ingrediente cosmético.

Ampolla de ácido de uso cosmético

Ampolla de ácido de uso cosmético iStock

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Cuando volvemos de vacaciones, nuestra piel suele necesitar una puesta a punto. La exposición al sol, el abandono de las rutinas beauty y los excesos de comida y bebida pasan factura sobre nuestra piel y, tras el verano, esta presenta un aspecto apagado, con manchas y seco.

Es entonces cuando nos planteamos probar nuevos productos cosméticos y, como ahora están tan de moda, lo primero que nos viene a la mente son los ácidos. El hialurónico es el más famoso, pero existen también el láctico, azelaico, ácido salicílico, ferúlico y el glicólico, que es el del que queremos hablar en este artículo.

¿Para qué sirve? ¿Lo puede utilizar cualquier persona? ¿Cómo se debe aplicar? Para dar respuesta a esta avalancha de dudas, hemos hablado con Anita Fernández, farmacéutica especializada en dermofarmacia con más de 30 mil seguidores en Instagram (@anita_farma).

Incluir el ácido glicólico a nuestra rutina de belleza, ¿qué beneficios nos aporta?

El ácido glicólico es el rey de los alfa-hidroxiácidos (AHA), un conjunto de moléculas retexturizantes -o renovadoras- de las células de la piel. Este ingrediente cosmético mejora tanto las capas más superficiales de la piel, al exfoliar y reducir el grosor de la capa córnea (la capa más externa), como las internas, actuando como un potente antiedad. Además, promueve la síntesis natural de ácido hialurónico y estimula a los fibroblastos para reforzar las fibras de elastina y colágeno que son el colchón de sostén de nuestra piel.

¿Qué resultados podemos esperar y en cuánto tiempo?

Mejora la textura de la piel, reduce las imperfecciones, aporta luminosidad, despigmenta, iguala el tono de la piel, previene y mejora la apariencia de las arrugas, mejora la hidratación y facilita la penetración de otros ingredientes activos.

Con respecto a la textura y luminosidad, sus efectos son rápidos y podemos notar los beneficios en pocos días. Sin embargo, para la mejoría en cuanto a manchas, imperfecciones o arrugas debemos esperar entre uno y tres meses. En todo caso, los tratamientos tópicos se deben mantener un mínimo de 6 meses para percibir todos sus beneficios.

¿Es especialmente útil para reparar la piel tras el verano?

La exposición al sol y las altas temperaturas estivales hacen que al finalizar el verano la capa córnea de nuestra piel esté engrosada por un acúmulo de células muertas en la superficie que hacen que esté opaca, apagada.

Para recuperar la luminosidad y la textura uniforme se deben introducir exfoliantes químicos como el glicólico, siempre dejándonos asesorar por un profesional que nos guíe en la elección del producto y en su incorporación progresiva.

¿Para qué tipo de personas está indicado?

El ácido glicólico es el más potente, rápido y eficaz de los AHA's, sin embargo, también es el más irritante. Se recomienda para todas aquellas personas que tengan la textura de la piel irregular, manchas, acné, fotoenvejecimiento, arrugas, tono apagado, siempre y cuando su piel sea resistente (si lo vamos a incorporar a un pH ácido).

No depende tanto de la edad como de las necesidades concretas de cada persona. Un adolescente con acné y textura irregular de la piel se beneficiará tanto de sus efectos como una mujer de 60 años con fotoenvejecimiento, tez apagada y arrugas.

Para las pieles sensibles, tendencia a la rosácea o pieles irritadas, elegiremos ácidos con mayor tamaño de molécula para evitar la irritación que puede provocar un ácido glicólico formulado a un pH ácido. En pieles delicadas emplearemos polihidroxiácidos(PHA), como la gluconolactona con los que obtendremos resultados similares con un uso prologando en el tiempo.

¿Con qué otros cosméticos podemos combinarlo?

La base de una piel bien cuidada es una correcta higiene, antioxidantes (como la vitamina C, SOD, ferúlico, resveratrol...), hidratación y, por supuesto, la piedra angular: la fotoprotección.

Una vez que tenemos esos cuidados básicos incorporados a nuestra rutina, podemos incluir otros activos transformadores como los retinoides o los despigmentantes en caso de manchas. Es importante ponerse en manos de un profesional para valorar los objetivos a lograr y como incorporar poco a poco los activos, minimizando los riesgos de irritación.

Rutina de cuidado facial
Rutina de cuidado facial | Pexels

¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de utilizar ácidos para el cuidado de la piel?

Existen muchos productos, concentraciones, pHs a los que van formulados (cuanto más ácido más eficaz e irritante), formas de vehicular (productos de higiene, lociones o esencias, serums y ampollas, cremas...). Por todo esto, se debe valorar el tratamiento diurno y nocturno completo, el estilo de vida, los objetivos y necesidades a tratar y elegir el mejor cosmético para cada caso.

¿Cuál es su aplicación correcta?

No se deben comenzar a aplicar en verano, pero si estamos acostumbrados a emplearlos y nos fotoprotegemos correctamente no es necesario dejar de utilizarlo. Salvo algunas excepciones, los usaremos de noche a modo de serum, crema o peeling intensivo semanal, sobre rostro limpio (se secará a toquecitos, sin frotar) y seco.

Si nunca hemos probado ningún ácido, ¿debemos tener alguna precaución?

Su incorporación debe ser progresiva y según tolerancia, como ejemplo una noche si, seguido de dos noches de descanso con solo hidratación. Los AHA's, como su nombre indica, están formulados a un pH ácido (a mayor acidez, mayor eficacia y mayor poder irritante) por lo que es normal que pique la piel o se enrojezca moderadamente. Si la irritación permanece más de unos minutos o es intensa, se debe distanciar su uso o buscar otra formulación más respetuosa. La elección del ácido o la mezcla de ácidos dependerá de la sensibilidad de la piel y objetivos del tratamiento.

¿Cuál es tu favorito?

Mi favorito para una piel resistente es sin duda el ácido glicólico, con una concentración libre aproximada del 10% empleándose 2-3 veces en semana a modo de tratamiento intensivo. Sin embargo, no todas las pieles son susceptibles de utilizarlo.

Una forma cosmética que está en auge y recomiendo mucho son las esencias. Encontramos esencias en el mercado con una potente mezcla de ácidos de alta tolerancia que se emplean día y noche a modo de pre-serum, justo tras la limpieza. Aconsejo que se apliquen tras la higiene sobre el rostro limpio y seco en vez del tónico. Estas mezclas de ácidos que suelen ir asociados a ingredientes calmantes, antiinflamatorios e hidratantes, iluminan, exfolian suavemente y potencian los tratamientos posteriores, pudiendo ser empleados por todo tipo de pieles.

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