PIEL SUAVE Y SANA

Ácido azelaico: tu aliado contra los granos, las rojeces y la inflamación

Trata las espinillas, las manchas y la hinchazón de tu piel con el ácido azelaico. Te explicamos todo lo que debes saber sobre él.

Mujer aplicándose un tratamiento facial con una brocha.

Mujer aplicándose un tratamiento facial con una brocha. Pexels

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Asociamos el acné a la pubertad, y no faltamos a la verdad, pero ¿cuántas de nosotras todavía sufre los estragos de la aparición de granos en su piel? Salen a la luz cuando menos los esperamos y, aunque sea de forma recurrente, siempre nos llevamos una decepción.

Si tu piel es delicada y notas que te salen granos de forma habitual o bien de forma puntual, quieres eliminar las manchas que poco a poco van cubriendo tu rostro y difuminar la rosácea, este artículo es para ti.

A continuación, en NovaMás, te presentamos el ácido que será la solución a todos tus problemas. Sigue leyendo y descubre tu nuevo aliado: el ácido azelaico.

¿Qué es el ácido azelaico?

El ácido azelaico pertenece a una clase de medicamentos llamados ácidos dicarboxílicos -si quieres descubrir en qué consiste esta familia de ácidos no te pierdas este artículo sobre ¿Qué son los ácidos AHA? que ya te adelantamos en NovaMás-.

El ácido azelaico es apto para eliminar protuberancias y lesiones en la piel, así como para tratar la rosácea -una afección común de la piel que causa rubor, enrojecimiento e inflamación de los vasos sanguíneos visibles en la cara-, eliminar las manchas de la piel y reducir el exceso de grasa.

¿Cómo funciona el ácido zelaico?

Básicamente, el ácido mata las bacterias que infectan los poros de la piel. Sus propiedades antibacterianas y despigmentantes evitan la proliferación de las bacterias en la piel que pueden provocar problemas cutáneos como manchas de pigmentación, rojeces y cicatrices asociadas al acné.

También disminuye la producción de queratina, una sustancia natural que puede provocar la aparición de los granos, por lo que un uso frecuente de este ácido hace disminuir el grosor de la última capa de la dermis, consiguiendo una piel más suave y visiblemente más sana.

Además, mejora el tono de nuestra piel -actúa como un potente iluminador-, reduce la sensibilidad y funciona como un fuerte antioxidante.

Presentaciones que nos podemos encontrar en el mercado

Hace tiempo que la industria farmacéutica comprobó los resultados de este ácido, por lo que nos lo podemos encontrar como principio activo de numerosos geles, cremas y espumas. Nos decidamos por cualquiera de ellas, debemos preparar la piel antes de utilizar el producto de la forma correcta. Esto es:

  • Limpiar bien al área afectada con agua tibia y jabón -o loción limpiadora- y secar cuidadosamente con una toalla.
  • Aplicar una capa delgada del producto sobre la zona a tratar -dos veces al día a la misma hora para conseguir resultados óptimos-.
  • Deja airear la zona -sin taparla con vendas ni apósitos- y permite que la piel absorba todo el producto.
  • Una vez tu piel haya asimilado el producto, puedes cubrir la zona con corrector y maquillaje si lo deseas.

Seguridad farmacológica

Para evitar una reacción que empeore el estado de nuestra piel, es muy importante que antes de utilizar este ácido consultes con tu médico o farmacéutico de confianza. Es primordial asegurarse de que el uso del ácido azelaico no es incompatible con el resto de medicamentos -por su contenido fotosensible-, ni con enfermedades previas -asma o llagas bucales- y que busques ayuda ante cualquier reacción o síntoma fuera de lo habitual.

Algunos efectos secundarios de este producto son la irritación, el ardor, la picazón, el escozor, así como el aumento de sensibilidad o sequedad en la zona en la zona afectada.

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