¡No desperdicies nada!

¡No desperdicies nada!

Trucos para aprovechar a tope las sobras de la cocina

Plátanos como mascarillas hidratantes, posos de café para desatascar tuberías y pieles de calabacín para hacer tortilla. ¡Ya puedes dar una nueva vida a las mermas!

Laura Conde (@LauraConde5) | Madrid
| 20/02/2019

Hace tiempo que ha empezado a cobrar fuerza la conciencia colectiva sobre la necesidad de no desperdiciar alimentos. A todos los niveles: tanto a nivel macroeconómico como en los restaurantes y, por supuesto, en nuestra propia casa.

“Uno de cada tres alimentos que se producen se tira”, explica la cocinera Ada Parellada, que organiza dos veces al año en su restaurante Semproniana, en Barcelona, cenas contra el desperdicio alimentario elaboradas con productos que, de otro modo, se habrían desechado. “La lucha contra el desperdicio es un movimiento amplio, que denuncia una serie de malas prácticas que tienen lugar en buena parte en las cocinas de los restaurantes y que está en nuestras manos eliminar mediante una serie de protocolos”, señala la cocinera.

“Deberíamos empezar a reflexionar sobre por qué desechamos ciertos productos por una cuestión meramente estética, algo que ocurre a menudo con frutas y verduras”, asegura Parellada, quien insta tanto a restauradores como a consumidores a comprar con responsabilidad. “Deberíamos optar siempre por el producto fresco de proximidad, y pensar siempre en las emisiones de dióxido de carbono que ha generado determinado producto hasta llegar a nuestras manos”, señala Parellada. Para que este cambio de mentalidad se consolide, la chef tiene claro que “es necesario dar una vuelta a un pensamiento que nos ha acompañado durante mucho tiempo, el de que la abundancia es sexy: nuestro cerebro tendría que empezar a encontrar obscena la sobreabundancia”. Insta, además, a cambiar la mentalidad de casa a la hora de hacer la compra y ajustarla a la de un restaurante. “En los restaurantes planificamos todo al milímetro para no desperdiciar nada: en casa deberíamos hacer lo mismo”.

Para iniciar la lucha contra el desperdicio a pequeña escala, a nivel casero, podemos empezar a adoptar una serie de gestos que nos permitirán reaprovechar hasta la última de las mermas. Como todos estos.

- Utiliza los troncos del brócoli y la coliflor para elaborar crema de verduras, o córtalos bien finitos y añádelos a las ensaladas, ¡les darán un toque de sabor!

- Raspa las espinas del salmón y del atún y elabora con el pescado que saques un tartar. Busca la receta que se adapte a tus necesidades: con aguacate quedan deliciosos.

- Reboza y fríe en abundante aceite las pieles del calabacín, pues son una guarnición excelente. También puedes prepararte una tortilla de patatas de piel de calabacín, ¡está deliciosa!

- ¿Te han sobrado neulas de las fiestas navideñas y no sabes qué hacer con ellas? Pues tritúralas y utilízalas como topping de tus bowls de frutas y yogur a modo de galleta.

- ¿Pan del día anterior? Hay tantas opciones que no vas a aburrirte nunca. Pudding, torrijas, migas, sopa de cebolla, pan rallado (solo tienes que tostarlo al horno y pasarlo por la trituradora), picatostes… ¡No tires ni una miga!

- Puedes dedicar las cáscaras de plátano a diversos usos caseros: desde limpiar zapatos a limpiar las hojas de las plantas. También funciona como potente antiacné, para lo cual solo tienes que colocar la cáscara sobre la piel y dejarla actual durante diez minutos. Si lo que buscas es una mascarilla hidratante, utiliza cáscara de plátano, medio pepino y la pulpa de un mango macerados: aplica la mezcla 20 minutos sobre la piel seca.

- Las pieles de patata, si las freímos con abundante aceite de oliva, serán un aperitivo ideal para cualquier ocasión. También puedes añadirlas a diferentes platos, desde ensaladas a revueltos.

- Seca la piel de los cítricos en el horno, tritúrala muy pero que muy fina hasta que quede convertida en polvo, y utilízala como saborizante para bizcochos, flanes, natillas, helados, etc.

- ¿Tú también eres de las que tiran los posos del café? Pues no lo hagas, porque podrás utilizarlos como abono para las plantas, como desatascadores de tuberías, para limpiar las encimeras y para prepararte una mascarilla antioxidante: solo tienes que envolverlos en un trapo muy fino y dejarlos actuar unos 10 minutos.

- ¿Te han sobrado unas cabezas de gambas o langostinos de algún plato? Pues ya puedes prepararte un caldito de marisco sensacional.

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