Puede que hayas empezado a comer una manzana y no te apetezca terminarla o quieras dejar un trozo para más tarde. Sin embargo, sabes que cuando dejas una de estas frutas abiertas se oscurecen y ya no son tan apetitosas como antes. Que no cunda el pánico: existe un truco para evitar que las manzanas se oxiden y puedas disfrutar de lo que te sobró cuando más te apetezca.

La manzana es una fruta que se recolecta, normalmente, en otoño. A pesar de ello, en la actualidad es posible comprar este producto en cualquier época del año. Además, es una fruta con muchas variedades, así que las hay con sabores, colores y aromas para todos los gustos. Tradicionalmente dulces, hay clases de manzana que se comen menos maduras y más ácidas, aunque eso depende de clases y preferencias personales.

La mejor forma de comer la manzana es con la piel, puesto que esta posee fibra natural que regula el intestino. Puedes cortarla en rodajas, en cuadraditos o comerla a mordiscos, cualquier opción es buena. Eso sí, antes de degustar tu paladar con una manzana, asegúrate de lavarla bien con agua, ya que su superficie puede estar sucia o contener productos químicos si han sido enceradas para brillar más.

Entre sus propiedades, la manzana contribuye a la disminución de enfermedades de corazón, además de actuar como un protector del cerebro frente a enfermedades degenerativas como el Parkinson o el Alzheimer. Si tienes problemas de estreñimiento, una manzana puede ayudar a regular tu tránsito o, si por el contrario, padeces diarrea, tomarla hervida te ayudará a detenerla.

La manzana es una fruta con una larga lista de beneficios, por lo que es recomendable comerla habitualmente. Si sueles comer esta fruta pero te preocupa que se oxide cuando no te la termines, en el vídeo superior te enseñamos un sencillo truco para que tus manzanas no se vuelvan a oscurecer.

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