Por eso las tienes relegadas en el cajón de los zapatos y te las pones de higos a brevas. Y es que con ponértelas una única vez, ya se manchan. ¿Hay algo que puedas hacer para que mantengan más tiempo su blanco impoluto?

- Si son de tela, nada de meterlas en la lavadora: este es un error clásico que acorta la vida de tus zapatillas, aparte de que verás que la tela queda como “cuarteada”. Ni aunque sea un ciclo suave: lávalas mejor a mano, sí, es más trabajoso, pero quedarán mejor y te durarán más. Lo mismo para los cordones: a mano, con agua tibia y jabón y luego, a secarse al sol. Quedarán nuevos.

- Si les cae aceite, un truco para quitar la mancha: pon un poco de tu champú más suave (uno para niños es idóneo), agua tibia y un cepillo de dientes o trapo para frotar. Frota y verás que la mancha sale fácilmente (esto debes hacerlo recién se han manchado). Otro quitamanchas maravilloso para las zapatillas es el vinagre: pon un poco en un trapo y frota suavemente.

- Otro truquillo de limpieza: el cloro. Diluido, evidentemente. Una parte de cloro con cinco de agua, porque si no, pueden acabar cogiendo un tono amarillento y no queremos eso. Usa un cepillo de dientes impregnado en esa solución y restriégalo por la zapatilla suavemente. Enjuaga con agua tibia cuando termines y a secar al aire libre.

Zapatillas blancas | iStock

- ¿A tus zapatillas blancas de cuero les ha salido un rayón que te afean mucho el zapato? Utiliza un poco de esmalte blanco para corregirlo: lo pones por encima y verás que pasará a no notarse.

- El bicarbonato mezclado con vinagre también hace milagros: una cucharada de bicarbonato de sodio con dos de vinagre, todo diluido en una taza de agua tibia. Cepillo de dientes impregnado en esta solución y a hacer desaparecer las manchas como por arte de magia.

- ¿Lejía? Pues no te la recomendamos, la verdad: porque suele quemar el tejido, aunque la diluyas en agua y además, favorece que con el tiempo, amarillee.

- Por cierto, existe un spray impermeabilizante para prolongar la resistencia del tejido y del color a la suciedad y también protege de rasguños y del agua. Se aconseja eso sí, aplicarlos una sola vez, antes de empezar a utilizar la zapatilla. Es una especie de protección previa.