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¿CÓMO ACTUAR?

Qué hacer si tu hijo se niega a comer frutas y verduras

''Hora de comer'' u ''hora de pelear''. Es todo un reto, pero no es imposible conseguir que los más peques de la casa acaben llevando una alimentación saludable. Por eso, mamás y papás, aquí os dejamos unas recomendaciones para saber qué hacer y cómo hacer frente a las situaciones en las que no quieran comer ni frutas ni verduras.

¡No te desesperes!

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Comer a diario frutas y verduras es imprescindible para poder llevar una dieta sana y variada. Sin embargo, el ''no quiero'' o el ''qué asco'', en la mayoría de las ocasiones, forman parte del lenguaje habitual entre los más pequeños en lo que se refiere a la ingesta de estos alimentos.

Ante su negación, y ante el miedo de que no ingieran esas cualidades nutricionales, muchas mamás y papás optan por represalias como el castigo o el chantaje: ''Pues ahora te quedas sin las galletas de chocolate'' o ''Si no te lo comes ahora, te lo tomarás para cenar''. Pues bien, este tipo de conductas, lejos de favorecer la situación, crean el efecto contrario. Por eso, aquí te dejamos una serie de recomendaciones para saber cómo actuar ante estos conflictos:

1. No le obligues. Es normal que, de buenas a primeras, acostumbrado a otro tipo de alimentos, estos sabores le resulten raros. Sin embargo, meterle a la fuerza la comida en la boca, recriminar su actitud y obligarle a que se la coma hará que acabe cogiéndole aversión a la comida y que asocie la hora de comer como un momento de peleas y martirios. Por ello, lo ideal es dejar que sea él mismo quien lo haga, respetando sus ritmos, y que sea él quien decida la cantidad que quiera comer sin que después se le insista o se le amenace.

2. Premia su conducta cuando coma. Las recompensas siempre son más efectivas que un castigo. Por eso, es necesario verbalizar lo contentos y orgullosos que os sentís de él y hacer hincapié en los comportamientos positivos para que así los repita.

3. Otras alternativas. Siempre se pueden probar otras formas de darle estos alimentos, es decir, variando la manera de dárselos: a trocitos, en zumo, nuevas recetas, con otros alimentos, chafados... Lo importante es que vaya probando y experimentando para que así aprenda.

4. Da ejemplo. Los niños imitan lo que observan. Por eso, si ven que las frutas y verduras son habituales en el menú diario de la familia, será más fácil que les apetezca probarlas.

5. No a los premios. Es un error recompensarles con dulces cada vez que los niños se comen estos alimentos. De esta forma, lo único que se consigue es que ellos mismos asocien este tipo de alimentos como algo malo y por los que después se les tenga que recompensar. Deben hacerse conscientes de que esos alimentos deben ingerirse porque son buenos para su salud y no por esperar un premio.

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