Probablemente estás cometiendo algunos errores y saltándote algunos pasos fundamentales para que tus plantas no solo sobrevivan, sino que crezcan sanas y frondosas tanto en interior como en exterior. Así pues, antes de comprar una planta debes tener en cuenta algunos detalles fundamentales para que esta sea duradera.

¿Qué especie es?

El error fundamental que cometemos a la hora de escoger las plantas es que no pensamos de antemano qué especie adquirimos y dónde queremos colocarla. “En realidad no existen plantas de interior o exterior, pues lo que entendemos como plantas de interior son las que viven en zonas tropicales o húmedas que mantienen una temperatura constante durante todo el año”, explica el jardinero y florista Xavier Barriuso, quien aconseja que antes de comprar una planta pensemos “en qué lugar de casa queremos colocarla y cuál va a ser su exposición a la luz, y a partir de ahí consultar con el florista para que nos ayude a elegir la más adecuada”.

¿Novata o profesional?

Barriuso recomienda no empezar la casa por el tejado, y si no estamos habituadas a tener plantas en casa comenzar por algunas de las más resistentes, como son los potus o las lenguas de suegra, que sobreviven prácticamente en cualquier lugar y con escasos cuidados. “La idea es empezar a practicar con plantas sencillas y cuando las tengamos dominadas pasar a especies más delicadas o que requieran más cuidados”, explica Barriuso. Para ello, los cactus son una buena opción, aunque cuidado porque…

¿Riegas demasiado los cactus?

“El cactus es la única planta que debemos regar únicamente cuando la tierra esté agrietada, completamente seca, ya que un exceso de agua puede ser nocivo”, explica Barriuso. Muchas personas creen que los cactus son plantas de interior, y no es cierto: lo son algunas especies, que son las que estamos acostumbradas a ver en oficinas e interiores, pero el cactus, como cualquier planta, siempre estará mejor en exteriores.

¿No vacías el plato?

Los platitos sobre los que reposan las plantas deben vaciarse siempre después de regar, y cuanto menos tiempo permanezca el agua sobrante en el plato mejor que mejor. “Las plantas jamás deben estar encharcadas, ni siquiera en el plato, y si llueve demasiado y vemos que el plato se llena lo recomendable es vaciarlo para que la planta no sufra”, explica y alerta de que un exceso de agua no solo es perjudicial para la planta, sino que además la humedad será foco de atracción de mosquitos y otros insectos.

¿Clarean las hojas?

Si ves que las hojas de tus plantas empiezan a adquirir una tonalidad blanquecina es que necesitan más luz. Deberías cambiarlas de sitio y ponerlas en un lugar más luminoso, siempre teniendo cuidado con los cristales. “En ocasiones, cuando ponemos una planta justo tras un vidrio, este hace un efecto lupa que puede quemarla. Muchas personas que tienen una cortinita en el salón, tras la cual la planta vive estupendamente, se sorprenden porque esta muere o se marchita cuando se descorre la cortina: se debe precisamente al efecto lupa”, continúa el jardinero y florista.

¿Cómo está la tierra?

Salvo en el caso de los cactus, es importante no permitir que la tierra se agriete y regar siempre las plantas cuando esta se haya secado sin llegar a cuartearse. En principio, salvo en el caso de algunas plantas selváticas como las kentias o las chamaedoreas, incluso las orquídeas, no es necesario regar las hojas con un pulverizador, pues en muchos casos solo conseguiremos estropear la planta. “Corremos un mayor riesgo de que aparezcan hongos, que son muy difíciles de erradicar, y en muchas ocasiones nos acaban obligando a deshacernos de la planta”, señala Barriuso.

Plantas | iStock

¿Abonas?

Las plantas deben abonarse dos veces al año, en primavera y en otoño, y debe hacerse aproximadamente cada 15 días durante toda la estación. Esto se debe, en palabras de Barriuso, a que “en primavera es cuando aparecen las frutas y las flores y en otoño las raíces, de modo que la planta necesita más energía. Durante el verano la planta descansa por exceso de sol y en invierno se recupera, de manera que es en primavera y otoño cuando necesita un plus de alimento”. El jardinero recomienda apostar por el uso de abonos líquidos y, en el caso de no poder aplicarlo cada dos semanas en primavera y otoño, tratar de hacerlo al menos una vez al mes.

¿Qué haces cuando llueve?

Aunque en principio lo único que deberíamos hacer cuando llueve es vaciar los platitos si se han llenado, ya que las plantas están perfectamente preparadas para sobrevivir a una tormenta, es cierto que si tenemos algunas que son especialmente delicadas las lluvias fuertes podrían dañarlas. Cualquier golpe en las hojas podría dejarlas marcadas o agujereadas para siempre, de manera que si estamos en casa y podemos evitar la exposición directa a la lluvia mejor retirarlas del exterior durante la tormenta.

¿Podas?

Aunque en principio no es necesaria en especies como los potus, entre otras, la poda es aconsejable en estas plantas de forma redonda a las que empiezan a salirles ramas disparadas, para que mantengan siempre su forma.