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Primer chapuzón de tu mascota: qué hacer y qué no hacer

Se debe dedicar un tiempo a enseñar a nuestro amigo a dominar ese medio acuático. No podemos caer en el pensamiento erróneo de que por ser un animal ya saben desenvolverse en la naturaleza.

Primer chapuzón de tu mascota: qué hacer y qué no hacer

iStock Primer chapuzón de tu mascota: qué hacer y qué no hacer

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En estos días que empezamos a vivir con 40 ºC a nuestro alrededor, todos buscamos el lugar más cercano para darnos un baño refrescante y bajar así un poco la temperatura.

Como ya hemos hablado en anteriores artículos, nuestras mascotas no liberan muy bien su calor interno y darles un chapuzón siempre les viene bien en estos días tan calurosos, ¡pero ojo! Debemos saber qué cuidados debemos seguir y cómo evitar situaciones peligrosas para todos.

Siempre que bañemos a nuestros peludos compañeros debemos evitar a toda costa que les entre agua en los oídos ya que, dada la profundidad de su conducto auditivo, se acumula humedad en el mismo favoreciendo el crecimiento de bacterias y levaduras y provocando otitis complicadas de eliminar.

Otro punto importante es poder secar bien al animal tras el baño. No es buena idea permitirle que se quede en una zona interior o a la sombra sin aire, ya que la humedad que se acumula bajo su pelaje hará que se produzcan eccemas húmedos en su piel. Estas lesiones son parecidas a quemaduras, bastante extensas y que requieren rasurar todo el pelo de la zona, limpiezas diarias y en muchas ocasiones tratamientos antibióticos durante varios días.

A la hora de escoger la zona para ese baño, también hay que tener en cuenta algunas precauciones. Se debe dedicar un tiempo a enseñar a nuestro amigo a dominar ese medio acuático. No podemos caer en el pensamiento erróneo de que por ser un animal ya saben desenvolverse en la naturaleza.

De excursión al río:

Lo más cercano suele ser un río cerca del pueblo o ciudad en el que nos alojamos. La sensación de humedad y el ruido del agua ya anima a nuestro perro a zambullirse. Probablemente los primeros momentos esté animado pero cauto. Según vea que es agua, decidirá correr sin ser consciente de que hay diferentes profundidades y lo que es peor, que hay cierta corriente.

Los ríos son de los sitios más peligrosos. Siempre debemos llevarlo atado. En décimas de segundo esa orilla en calma gira tras una piedra y se convierte en una zona peligrosa con remolinos y sin que podamos hacer pie. Por mucho que nuestro can sepa flotar, el verse atrapado en una corriente le asustará y sus fuerzas se verán rápidamente mermadas.

Perrete en el agua
Perrete en el agua | iStock

En los pantanos las corrientes son mínimas, pero sí suele haber pozas y hoyos. Es siempre buena idea hablar con la gente del lugar y preguntar el estado del río o pantano en esos días ya que suelen variar notablemente según las lluvias de la temporada.

Visita a la playa:

Otro lugar para refrescarse en verano sin duda es la playa. Cada vez habilitan más metros de costa para que podamos disfrutarla con nuestras mascotas, pero igualmente debemos tener precauciones.

Protegerles del sol y del calor intenso es vital. No podemos dejarlo atado a la sombrilla a las 12 de la mañana sin agua fresca. Las patas también pueden sufrir pequeñas quemaduras si tiene que caminar por la arena en las horas centrales del día y las zonas de piel con menos pelo y los ojos pueden dañarse por las radiaciones del sol.

Si queremos que nuestro amigo disfrute de la playa, debemos bajar o a primera hora de la mañana o a última de la tarde.

Una vez que decide adentrarse en el mar, debemos tener precaución con el estado del oleaje y tener localizada una ducha para poder eliminar todos los restos de sal antes de irnos de casa.

Si hay riesgo de medusas, debemos tener mucho cuidado ya que son muy sensibles a ellas, como comentamos en artículos pasados.

Chapuzones en la piscina:

Sin lugar a duda, esta suele ser la opción más frecuente. Casi ningún perro puede resistirse a un buen chapuzón en la piscina con sus dueños. Al igual que con los niños, debemos enseñarles poco a poco y que tengan claro por donde pueden salir del agua. Las piscinas con escaleras de obra o ¨playa¨ son más sencillas para ellos. Sin embargo, no todas las piscinas tienen esa posibilidad y para ello venden unas rampas plegables que flotan y facilitan que nuestro perro pueda salir de la piscina en cualquier momento.

Hay que tener mucho cuidado ya que una vez que pierden el miedo al agua, pueden zambullirse persiguiendo a un pájaro o a la pelota y si no tienen acceso de salida, es fácil que les fallen las fuerzas y se ahoguen.

Todos agradecemos estar fresquitos cuando el calor aprieta pero siempre debemos ser consciente de los riesgos y anticiparnos a ellos para evitar sustos y situaciones complicadas para todos.

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