A nadie se le olvidan las chanclas, el traje de baño, ni la toalla o esterilla para sentarnos en la arena sin mancharnos. Además, debido a las continuas alertas por la precaución que debemos tener con la radiación solar, a casi nadie se le olvida la crema solar para no nos afecten los rayos UV. Pero hay una parte de nuestro cuerpo la cual, sin querer, ignoramos y nos olvidamos por completo de ella a la hora de protegernos del sol. En este vídeo te lo contamos.

Pese a la reincidencia de campañas para cuidarnos del sol y prevenirnos del riesgo que corremos a causa de los rayos UV, no se hace hincapié en partes del cuerpo igual de susceptibles de ser quemadas, pero, que al no ser tan vistosas o tratarse de zonas pequeñas, no nos percatamos de ellas a la hora de usar protección. Además, debemos tener en cuenta que lo dañino del sol, que es la radiación UV, está presente también cuando no lo vemos, es decir, cuando está nublado, o en esos días en los que apenas sentimos el sol debido al viento. De hecho, debemos tener mayor cuidado esos días, puesto que el sol no es tan molesto y es más fácil que no nos protejamos tanto del calor.

Los pómulos, la espalda, los hombros e incluso el empeine del pie, son lugares del cuerpo las cuales nos solemos proteger con especial atención, puesto que estas zonas son de las que más sufren las molestas quemaduras. Pero, además de estas, existen zonas del cuerpo tan extrañas a la hora de ponerles crema, que no reparamos en ellas a pesar de que también se queman, como la raya del cuero cabelludo o los párpados, que se protegen con crema y unas gafas solares. Sin embargo, existe una parte de nuestro cuerpo a la que seguimos sin prestar la suficiente atención. En este vídeo te contamos de qué parte se trata y cómo puedes protegerla ante el sol.

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