Dicen que hay que tener malos días para saber apreciar los buenos, en parte, porque si todo fuese siempre maravilloso no sabríamos valorar esos pequeños momentos o esos días para el recuerdo. Hay mil factores que nos afectan a diario y que pueden hacer que sintamos que todo se desmorona, que no es nuestro día y que nada marcha como debería. Para esos horribles días nos puede venir más que bien la táctica del 1, 2, 3 que muestra este tutorial.

Gran parte de los elementos que definen el comienzo de un día empiezan la noche de antes y durante el sueño. La realidad es que, en contra de lo que seguramente habremos leído en diversas ocasiones como que 8 horas de sueño es lo mejor para nuestro cuerpo, no hay un número de horas ideal, ni exclusivo, ni mucho menos universal. Lo que regula nuestro sueño o los ciclos circadianos es el núcleo supraquiasmático, que se guían por patrones. Es decir, que lo mejor es acostarse y levantarse todos los días a la misma hora.

Puede ser que hayamos pasado una mala noche, o que por asuntos personales, problemas en el trabajo, discusiones con familiares, con amigos o con nuestra pareja y otras inesperadas cuestiones, acaben minándote por completo la moral. Esto puede incluso bajarte tanto el ánimo que te haga creer que no puedes hacer nada para evitar ese mal día y que simplemente te quede el “mañana será otro día”. Está claro, es uno de esos días malos; te has levantado con el pie izquierdo, pero no es el fin del mundo, tus responsabilidades no se van a disolver e, incluso, ese día puede mejorar con un poco de ayuda como esta técnica que te enseñamos en el tutorial y con ganas de que mejore, por supuesto.

Al final, todo es cuestión de actitud, y si tu día se torna gris, intentar añadirle un poco de color y mejorarlo es cosa tuya. Así que si notas que estás teniendo un mal día, prueba a poner en práctica la táctica del 1, 2, 3, una estrategia que la escritora de comedia Caissie St.Onge ha compartido a través de su Twitter . Esta se basa en 3 sencillos pasos, que te pueden servir de utilidad para mejorar esos fastidiosos días en los que cualquier pequeño inconveniente es susceptible de convertirse en el best seller de una novela romántica. No esperes, porque tu día aún puede mejorar con esta técnica.

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