A veces, al salir de la ducha te das cuenta de que tu piel está enrojecida y no sabes por qué. Si esto te ocurre a menudo, puede que tu cutis sea delicado y tengas que cuidarlo más de lo que lo has hecho hasta ahora. En el vídeo superior te explicamos qué puedes hacer para evitar que tu piel se ponga roja cada vez que te das un baño o una ducha.

Como órgano más extenso del cuerpo humano, la piel se encarga de proteger y aislar los demás órganos, huesos y músculos. Actúa como una funda protectora para nosotros, sin embargo, en ocasiones puede sufrir daños si no se cuida bien. Un golpe o un arañazo son a veces inevitables. Por el contrario, la sequedad, la exposición al sol o a productos dañinos son condicionantes que nosotros mismos podemos controlar y regular para que no se vuelvan dañinos para nuestro cuerpo.

Cuando tienes la piel sensible, lo más seguro es que hayas experimentado que esta se enrojece a la hora de ducharte o cuando la frotas o rascas. Además, estos síntomas pueden verse acompañados de otros como una sensación de tirantez, cosquilleo, calor e incluso ardor de la zona irritada. Estas sensaciones son, sin duda, muy incómodas, por eso es necesario conocer qué hacer para evitar que le ocurran a la piel.

Factores como el estrés o las emociones fuertes también pueden hacer que el cutis se enrojezca y llegue a picar. Otros cambios hormonales como la menstruación o la menopausia también pueden ser condicionantes de que esta irritación aparezca.

Así que si después de cada ducha notas que tienes la piel está roja y en ocasiones te pica, puede tengas un cutis más sensible de lo habitual. En el vídeo superior te damos unos consejos para que esta incómoda situación no te vuelva a ocurrir.

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