Y es que aunque las lavadoras sí que vienen con manual de instrucciones, ¿de verdad hay alguien que se lo lea? ¿O que se interese por conocer bien los programas y el funcionamiento interno de la máquina más allá de los cuatro botones de uso básico? Probablemente no. Así pues, si notas que tu lavadora no acaba de funcionar bien puede ser, por supuesto, la obsolescencia programada, aunque también es posible que cometas alguno de estos errores.

No revisas los bolsillos

¿Quién no se ha encontrado alguna vez un billete lavado en el bolsillo de algún pantalón? Monedas, tickets, horquillas y cualquier objeto imaginable han llegado en muchas ocasiones a nuestra colada porque no hemos revisado correctamente la ropa antes de meterla en la lavadora. Ten cuidado, porque los objetos punzantes pueden colarse en la goma o estropear el motor, mientras que el papel –los omnipresentes pañuelos de usar y tirar– puede desintegrarse e ir acumulándose en el filtro, lo mismo que ocurre con los pelos de mascota. Si no quieres que a la larga la máquina se estropee, limpia los filtros periódicamente y revisa siempre las prendas antes de hacer la colada.

No la limpias

Un error común que cometemos con ciertos electrodomésticos es que no los limpiamos nunca. Tenemos que acostumbrarnos a limpiar correctamente la lavadora para que funcione siempre bien, tanto el cajetín (corremos el riesgo, si no, de que el detergente no penetre bien) como los filtros y la goma, en la que generalmente suele generarse suciedad y moho a causa de la humedad. También es recomendable poner una lavadora sin ropa una vez al año usando un producto específico para la limpieza. Del mismo modo, es conveniente mantener limpia la lavadora por fuera, siendo especialmente cuidadosas si esta se encuentra en el exterior.

La llenas demasiado

Lo ideal es no sobrecargar la lavadora y que siempre quede un espacio para que la ropa se lave correctamente y el jabón penetre bien. En este caso, ocurre lo mismo que con el lavavajillas: es muy posible que después de mucho tiempo preguntándote por qué su funcionamiento no es óptimo descubras que lo que ocurre es que lo llenas demasiado y no dejas espacio para que el agua y el jabón hagan su trabajo.

No limpias las manchas previamente

No, la lavadora no puede con todo, y a veces tenemos que echarle una mano eliminando previamente las manchas más aparatosas. Lo mejor es hacerlo frotando la mancha con un ingrediente quitamanchas específico y agua caliente, aunque si la mancha es persistente lo mejor es que dejemos la prenda en remojo o que usemos lejía. Una vez eliminada, podremos lavar la prenda con normalidad.

Centrifugas demasiado

No todas las lavadoras permiten diferentes tipos de centrifugado, pero hay que tener en cuenta que uno excesivo puede dañar determinadas prendas. Si podemos elegir y tenemos un lugar para tender sin molestar a nadie aunque las prendas goteen, en el caso de ropa delicada lo mejor es no centrifugar u optar por un centrifugado suave. Reservemos, pues, los centrifugados potentes para las prendas de batalla como toallas o paños de cocina.

Lavadora | iStock

No separas las prendas por colores

Sin necesidad de ponernos tiquismiquis a la hora de separar los colores, sí que es conveniente lavar siempre aparte la ropa blanca, por otro lado la de colores oscuros y tratar de agrupar la de colores vivos más o menos parecidos. Es fundamental también lavar aparte las prendas delicadas –que en algunos casos mejor será lavar a mano– y seguir fielmente las recomendaciones de las etiquetas para el lavado y planchado. En el caso de la ropa interior, lo mejor es que la laves dentro de unas bolsas de lavado.

Lavas con agua muy caliente

Si bien es cierto que el agua caliente es la mejor solución antimanchas, también lo es que estropea los tejidos. Si es posible, lo mejor es lavar siempre con agua fría, pues es la que garantizará una mayor durabilidad de las prendas.

Echas demasiado detergente y suavizante

Echar mucho detergente no siempre es una buena idea, porque puede acabar estropeando la ropa. Ocurre lo mismo con el suavizante, un producto totalmente prescindible cuyo uso podemos eliminar desde ya. En ambos casos, es mucho mejor quedarnos cortas que pasarnos.

Y después del lavado…

Es posible que los problemas de tu ropa no tengan tanto que ver con la lavadora como con lo que ocurre después de lavar. Puede que tiendas la ropa de forma que quede deforme, o que utilices mal la secadora. Es probable, también, que tengas la ropa mucho tiempo al sol, que compres prendas de tejidos sintéticos y tintes agresivos que suelen estropearse con más facilidad o que lo que hagas mal sea el planchado. También cabe la posibilidad de que el problema venga porque la almacenas mal, o bien arrugada o bien en vestidores abiertos que hacen que algunas prendas se llenen de polvo. Revisa todos estos detalles y verás cómo notarás la diferencia.