Cuando cocinamos pasta, es fácil no calcular bien las raciones y que sobre. El problema viene al guardar esta pasta para otro día, pues puede que, al conservarla en el frigorífico, se quede pegada y seca. Además, otro inconveniente que puede surgir al calcular la pasta que debemos cocer es no calcular bien la cantidad de otros ingredientes que vamos a añadir a nuestro plato.

En ocasiones cocinamos la pasta con alguna salsa, como la de tomate o la carbonara, pero el ingrediente principal siguen siendo los macarrones o espaguetis. Sin embargo, también podemos optar por acompañar la pasta con verduras o carnes, para tener el plato más completo. En estos casos, debemos ser conscientes y cocinar menos cantidad, pues nuestra comida no solo se basará en este ingrediente.

Además, puede que al calcular las raciones el ojo o el hambre nos engañen y echemos más de lo que necesitamos. Dependiendo del tipo de pasta, esta crecerá más o menos al cocerla en la cazuela. Cuando se cocinan macarrones, espirales o lazos hay que tener en cuenta que estos doblan su tamaño con el agua. Es la denominada pasta corta. Sin embargo, la pasta larga como tallarines y espaguetis suele mantener su tamaño y volumen original.

Si cocinas pasta y te ha salido más de la cuenta, puedes optar por comer lo que quieras y guardar el resto en el frigorífico para otro día. El problema surge cuando la pasta almacenada en un recipiente cerrado se seca y se pega, impidiendo que podamos disfrutar de nuestro plato como si estuviera recién hecho.

Así que si eres de las que no calculan bien la pasta o de las que prefieren cocinar un día mucha cantidad para luego dejarla casi lista, este tutorial en vídeo te interesa. En él te contamos unos trucos para que la pasta almacenada no se quede seca ni se pegue, y así la puedas comer al día siguiente sin problemas.

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