Y es que planchar tiene sus truquillos, y es una tarea que hay que hacer con un mínimo de mimo si queremos que el resultado sea óptimo. No vale, pues, con plantar nuestra camisa preferida sobre la mesa de comer y pasar una plancha rapidita porque vamos con prisas, pues va a ser peor el remedio que la enfermedad. Si sigues estos consejos, verás como llevarás siempre la ropa como recién salida de la tintorería.

Plancha siempre del revés

Este consejo se debe aplicar a todas las prendas, pero especialmente a tejidos como poliéster, terciopelo, seda o bordados, que pueden dañarse con facilidad. Antes de planchar cualquier pieza de ropa, no olvides mirar la etiqueta, pues hay algunas que no pueden plancharse. Si es ese el caso, cuélgalas en una percha para que no pierdan la forma y sécalas a temperatura ambiente, a poder ser en el interior, evitando que les dé el sol directamente.

Humedece las prendas antes de plancharlas

El resultado siempre será mejor si humedeces la ropa ligeramente antes del planchado. Si tu plancha no tiene pulverizador, siempre puedes comprar uno aparte. El vapor también puede ser una buena opción para las prendas más delicadas. ¡Verás como cambia el resultado!

Juega con la temperatura

Pese a que son muchas las personas que ponen la plancha a la máxima temperatura y planchan así todas las prendas, desde unos calcetines a un vestido de seda, lo cierto es que cada tejido requiere una temperatura diferente. Mientras que la seda, el raso, el tul, el terciopelo y otros tejidos delicados se planchan a temperatura media y siempre del revés, el algodón o el lino, más resistentes, requieren temperaturas más elevadas y más firmeza en el planchado para eliminar bien las arrugas. Las fibras acrílicas como el poliéster y el nylon se deben planchar también a temperatura tibia, utilizando el pulverizador.

Usa un paño sobre la prenda

Aunque algunas prendas sí que pueden plancharse del derecho, como algunas piezas resistentes de algodón, ante la duda siempre es mejor hacerlo del revés y ahorrarnos disgustos. Del mismo modo, cuando la pieza que vamos a planchar es muy delicada, una buena opción es poner un paño de algodón fino por encima y planchar sobre él. Tal vez el resultado no sea tan perfecto, pero nos aseguraremos de que el tejido mantenga el brillo y la caída y la prenda no quede rígida y opaca.

Plancha | iStock

No planches la ropa sucia

Si resulta que ese vestido que querías ponerte está para lavar, y se encuentra nada menos que en el cesto de la ropa sucia, tendrás que buscar una alternativa. No planches jamás sobre sucio, porque lo único que conseguirás es que se fijen las manchas y luego sea mucho más complicado (e incluso imposible) eliminarlas.

Limpia correctamente la plancha para alargar su vida

Limpia la base tras cada uso cuando la plancha esté fría, y hazlo con una esponja húmeda o si tienes con un detergente específico para planchas. Guárdala siempre en un lugar seguro para evitar su oxidación, y con el cable correctamente enrollado para que no se rompa.

Utiliza el mejor método para cada prenda

En el caso de las camisas, plancha primero las mangas y puños, más tarde el cuello, la espalda y por último la parte delantera. Plancha los pantalones primero por detrás, después la parte de los bolsillos y por último las piernas de abajo a arriba. Para que no queden marcados los bolsillos, plánchalos siempre con suavidad y durante poco rato.

Crea ambiente

Parece una tontería, pero planchar es una actividad laboriosa que mucha gente detesta, de manera que hay que afrontarla con motivación y pensar que si juntamos muchas prendas para planchar de golpe tardaremos varios días (incluso semanas) en tener que volver a hacerlo de nuevo. Ponte música, la tele, tu serie preferida… así se te hará mucho más llevadera la tarea y no plancharás deprisa y corriendo con unos resultados lamentables. Además, planchar toda la ropa a la vez es mucho más sostenible, ya que cada vez que se conecta la plancha se destina una gran cantidad de energía.

Utiliza siempre agua destilada

A no ser que tengas un modelo de plancha anti-cal con un sistema para eliminar la cal, que te permitiría utilizar agua corriente, lo mejor es que emplees siempre agua destilada. El agua del grifo contiene una gran cantidad de cal que puede dañar el aparato, de manera que para alargar su vida útil conviene evitarla siempre.

Utiliza siempre tabla de planchar

Tiene que estar lo suficientemente alta para que no te obligue a encorvarte, cosa que puede ocasionarte dolores de espalda, y cuando veas que la cobertura se rasga o pierde esponjosidad cámbiala de inmediato. Ni se te ocurra planchar sobre la mesa del comedor con una toalla, pues el planchado no será óptimo.