¿A quién no le gusta despertarse, lavarse la cara, y ver frente al espejo un rostro despejado y fresco, listo para comenzar el día? Aunque estés cansada, ayuda que de cara al exterior no lo notes ni tú. Pero cuando te despiertas con los párpados hinchados, se complica el asunto. Si te suele suceder, ya sea con mayor o menor frecuencia, te damos unos trucos, que puedes ver en el vídeo, para que la inflamación desaparezca.

Los párpados pueden inflamarse por muchos motivos, como la falta de sueño, alergias, estrés, retención de líquidos, deshidratación, llanto, signos de vejez o características individuales de la piel.

Mientras dormimos, se ralentiza la circulación linfática, la segunda red de transporte de los líquidos corporales que además protege y limpia el organismo. Durante el sueño, este proceso se vuelve más lento, por lo que se puede acumular líquido en la zona de los párpados, donde la piel es mucho más fina que en el resto del cuerpo.

Además, mientras dormimos, el fluido lagrimal se obstruye ya que mantenemos los ojos cerrados durante horas y ese proceso natural e instantáneo que hacen los párpados cuando estamos despiertos, que es pestañear (se abren y cierran unas 10 o 12 veces cada minuto), brilla por su ausencia.

Estos dos motivos provocan que los párpados se inflamen, pero esto no suele ser un síntoma perjudicial más allá de la estética y las molestias temporales que puedan generar a quien lo padezca. Lo normal es que tras despertarte con los párpados hinchados, estos vayan recuperando su aspecto habitual a medida que transcurre la mañana porque cuando te levantas, la circulación linfática se estimula y recupera su ritmo usual. Sin embargo, hay remedios caseros que pueden acelerar el proceso y son muy sencillos, descúbrelo en este vídeo.

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