Muérete de envidia, Marie Kondo

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Decálogo para organizar mejor la nevera

Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa. También en la nevera, donde no vale apelotonar los alimentos sin ton ni son. Te contamos cómo organizarla.

Organización de la nevera
Organización de la nevera | iStock
Laura Conde (@LauraConde5) | Madrid
| 08/02/2019

Las verduras, siempre en los cajones

Si existen los cajones para las verduras, lo mismo que existen los de la carne y el pescado, es por algo. Estos alimentos pueden contaminar al resto, de manera que es conveniente guardarlos siempre en el cajón correspondiente. Elimina siempre las hojas o las partes inservibles, y trata de no guardarlas apelotonadas: es conveniente conservarlas siempre enteras y sueltas, con espacio suficiente entre ellas, o en su defecto en bolsas de plástico agujereadas.

Los quesos, siempre en la parte superior

No compres queso a mansalva y, cuando lo compres, ten cuidado a la hora de conservarlo: si lo guardas en un film transparente le saldrá moho y si lo conservas en un recipiente hermético se resecará. Si guardas embutido, que también irá en la parte superior de la nevera, consérvalo, eso sí, en un recipiente cerrado. No olvides que la parte más fría es la que está al lado del congelador, y la más cálida la que se encuentra más lejos.

No uses la nevera como despensa

No la utilices como si fuese un armario, pues la harás trabajar en exceso y probablemente acabarás estropeando productos que estarían mejor fuera. Antes de guardar un alimento en la nevera hazte la siguiente pregunta: ¿estaría mejor fuera?

Presta atención a la carne

Si vas a guardar carne o pescado durante unos días, asegúrate de que estén convenientemente envasados y de ir retirando el agua sobrante cada cierto tiempo.

Los productos menos perecederos, a la puerta

Mantequillas, conservas, yogures, huevos... Teniendo en cuenta que la puerta es el lugar menos frío de la nevera, asegúrate de guardar en ella los productos más resistentes.

Nevera abierta | iStock

Límpiala a conciencia

La nevera es uno de los lugares de la casa que debemos limpiar con más cuidado, ya que es el que entraña un mayor riesgo de contaminación. No solo tienes que asegurarte de mantener bien limpias puertas y estanterías, y de hacer una limpieza a fondo extrayendo las baldas cada cierto tiempo, sino que también debes limpiar periódicamente la rejilla trasera.

Vacía el congelador

Trata de no guardar comida en el congelador durante años, y trata de darte como máximo tres meses de plazo para comer los alimentos congelados. Una buena idea es aprovechar para vaciar el congelador cuando vayas a estar unos días fuera de casa, y así aprovechar para hacer una compra a fondo a tu regreso.

Trata de que los productos no se toquen demasiado entre ellos

Es fundamental que el aire circule por la nevera, de manera que hay que procurar que los productos no se toquen en exceso y, sobre todo, no tenerla demasiado llena. Es mejor comprar poca cantidad y con frecuencia que hacer grandes compras que nos obliguen a llenarla en exceso. ¡Solo es cuestión de organización!

Ábrela lo menos posible

¡Y ni se te ocurra guardar tuppers calientes! La idea es mantener la temperatura interior sin someterla a grandes cambios. Por tanto, deja enfriar los tuppers a temperatura ambiente antes de guardarlos y no abras la nevera si no es estrictamente necesario.

Fuera productos químicos

Si eres constante con el mantenimiento y limpieza de tu nevera, no vas a necesitar tirar de productos químicos para mantenerla impoluta. Basta limpiarla regularmente con agua, no dejar que se incrusten las manchas, y utilizar bicarbonato y limón para eliminar las más agresivas.

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