Desde que el movimiento punk popularizó en los 70 este tipo de pendientes, los piercing no han pasado de moda.

Los primeros días, teniendo en cuenta que hacerse un piercing significa perforarse una parte del cuerpo, es normal sentir algo de dolor o hinchazón. Pero, si las molestias persisten, es posible que algo no vaya como debiera.

Aproximadamente un 10% de las personas que deciden hacerse un pendiente presentan complicaciones tales como infecciones, alergias, cicatrices, inflamación y hemorragias. Y, en la mayoría de los casos, estas complicaciones se deben a un cuidado no adecuado.

En este tutorial en vídeo te mostramos cómo debes cuidarte el piercing los primeros días para huir de cualquier tipo de complicación.

Asimismo, es necesario recordar que el tiempo de cicatrizado y la probabilidad de sufrir algún tipo de complicación varía dependiendo de la zona que perforemos. De esta manera, los piercing en el labio o en la lengua, por ejemplo, son uno de los más agresivos y delicados. En la boca se concentran un gran número de bacterias, por lo que las posibilidades de infección aumentan considerablemente. Además, una infección en la zona bucal puede derivar en alteraciones del gusto, sangrado, halitosis o hipersalivación.

El piercing en el ombligo y en el pezón también se suelen complicar, pues se trata de zonas muy delicadas que precisan de un cuidado especial; no obstante, la zona que más cuidados precisa es la genital. Los pendientes en los órganos sexuales añaden a la lista de complicaciones pérdida de sensibilidad y hemorragias severas, además de presentar un riesgo de infección muy elevado.

Si tienes un cuidado adecuado no tienes por qué sufrir ninguno de esto síntomas. Sigue al pie de la letra los consejos que se dan en el vídeo y hazte tantos piercing como gustes sin sufrir ninguna complicación.

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