En verano es inevitable que se acumule más suciedad de lo normal en casa, pues al pasar temporadas largas fuera el mantenimiento no es tan frecuente. No tiene nada que ver limpiar la casa a lo largo del año, algo usual, que hacerlo tras volver de vacaciones, cuando la suciedad se ha ido acumulando en muchos lugares y rincones. Por esto mismo la vuelta a la rutina implica hacer una limpieza profunda de la casa y además adaptarla al cambio de estación, pues con él, cambian los hábitos.

Es normal si no sabes por dónde empezar, y podemos sufrirlo mucho. No te preocupes porque te damos unos consejos que seguro te ayudan para que hagas una limpieza profunda y te resulte mucho más ameno de lo que piensas:

- Organízate: Es lo más importante de todo. Establece un orden y un método de limpieza para que así seas más eficaz y además lo hagas más rápido. Por ejemplo, empieza a limpiar de arriba abajo, es decir, desde techos y paredes hasta el suelo. También decide si vas a limpiar primero las habitaciones para después acabar con los cuartos de baño y la cocina. Eso hazlo según prefieras, pero te aconsejamos que lo hagas por partes, empezando por las habitaciones y el salón y haciendo una limpieza completa de cada uno, para después seguir con la cocina y los baños, que requieren de una limpieza más exhaustiva.

- Prepara todos los productos que vas a necesitar (paños y bayetas limpias, cubo y fregona, amoniaco, limpiador multiusos, producto para los cristales, aspirador…), asegúrate de que no se te ha acabado ninguno, no vaya a ser que cuando necesites el limpia cristales te des cuenta de que le queda una gota.

Es importante que en una limpieza general, realices estas tareas:

- Descuelga todas las cortinas. Seguro que en el verano has tenido las ventanas de la casa y las puertas abiertas, lo que facilita al polvo que se acumule en las telas, así que ponlas a lavar junto con las sábanas y las fundas de sofá.

- Pasa un paño húmedo por las puertas y los muebles.

- Airea los colchones y aspíralos para eliminar el polvo acumulado. Y también aspira las alfombras, si las sacas para el invierno y déjalas airearlas tras tanto tiempo guardadas.

- Limpia las ventanas y las persianas: en verano no se nota si los cristales están sucios, pero cuando cerramos las ventanas, o sea, cuando llega el invierno y la casa está cerrada, entonces sí que se nota.

- Pasa una bayeta humedecida en vinagre blanco o en desengrasante en los interruptores de la luz y sus alrededores.

- Aspira el suelo a fondo, aspira debajo de los muebles, en las esquinas, etc. Y después friégalo.

- Al limpiar la cocina, y siguiendo el orden de arriba abajo, empieza por los techos y las paredes, limpiando cada uno de sus rincones, y el interior de los armarios. Vacíalos para limpiarlos a fondo y aprovecha para ordenar los productos que guardes dentro. También vacía la nevera, tira lo que se haya echado a perder mientras estabas de vacaciones y limpia cada balda. Lo mejor de limpiar es que a la vez estás ordenando, casi sin darte cuenta.

- Y haz lo mismo con los baños: además de limpiar el retrete, el lavabo y la ducha o bañera, fíjate en los rincones, así como los cajones, y sigue un método similar al de la cocina.

Cuando termines y te pares a descansar, la satisfacción al ver tu casa como los chorros del oro seguro será enorme. Y te va a encantar haber vuelto a tu precioso e impecable hogar para disfrutarlo totalmente y empezar la nueva temporada con las pilas renovadas.

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