¿Sabías que el congelador tiene muchas más aplicaciones que la de congelar comida? En el vídeo superior te mostramos varios ejemplos que pueden serte de mucha utilidad.

El frío, además de preservar alimentos en buen estado durante largos periodos de tiempo, puede servir para multitud de cosas más que aún no sabes. Este electrodoméstico consta de una gran capacidad de aislamiento térmico que te permite almacenar carnes, pescados y estofados durante meses sin que se estropeen. Por esa razón, siempre viene bien tener un tupper para cualquier emergencia o para cualquier día que vayas con prisa.

En el mercado existen dos tipos de congeladores: los horizontales y los verticales. Los horizontales suelen estar integrados en los frigoríficos y se utilizan más en las casas, mientras que los verticales tienen un uso más comercial, para supermercados o bares y restaurantes.

Sea horizontal o vertical, un congelador cuenta con más características en las que fijarse, como la potencia de refrigeración, que es el peso de productos que es capaz de congelar dicho electrodoméstico en un día. Otra propiedad es el consumo eléctrico, ya que tu congelador puede ser eficiente y ecológico, denominación “A” o muy ineficiente con una denominación “G”.

Que tu congelador cuente con un buen aislamiento térmico hará que no pierda su frío ni malgaste energía. Puede que este electrodoméstico también cuente con la tecnología “no frost”, que ayuda a la circulación homogénea del frío. Esta capacidad evita que se forme escarcha en las paredes internas del congelador y que los productos congelados se humedezcan.

Otros extras con los que puede contar un congelador son: un termostato electrónico que se vea, luz interior e incluso un candado. Conserves el alimento que conserves en este electrodoméstico, acuérdate de que también puedes utilizarlo para mucho más que almacenar comida y si no, compruébalo con este vídeo.

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