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Cómo proteger tu casa por poco dinero (y ahorrar en las facturas)

La factura de la luz de este mes nos tiene a todos de cabeza. Hemos pasado días con más de 10 grados bajo cero fuera de casa. Hemos visto cómo se han congelado tuberías, calderas, y muchos vecinos han estado sin agua durante días.

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El invierno durante semanas ha sido muy duro, estar en casa confinados no ayuda a que el recibo de la luz baje, por eso vamos a intentar encontrar las maneras de proteger la casa por poco dinero.

Si hablamos de frío, cuantas más ventanas peor. Más luz, claro, pero habrá pérdida de calor. Por eso, entre las primeras cosas a hacer es poner contraventanas. Son caras, pero consiguen lo que buscan, proteger tu vivienda. Nada más de ventanas “que lloran” por la mañana, ni paredes manchadas de condensación, o cortinas que se mueven cuando hace aire, o éste pasa por el cajón de la persiana. El cambio es brutal.

Si el presupuesto no te da para contraventanas, utiliza los burletes que venden en cualquier tienda de bricolaje. Son fáciles de poner, y te aislarán de las rendijas indeseadas. De hecho, si repasas tus ventanas te darás cuenta por dónde pasa el aire. Sirve también esta cinta para la puerta de casa, sin interrumpir su perfecto funcionamiento.

Si vives en una casa sin vecinos ya sea una casa baja, un chalet, o un piso de esquina, sentirás mucho más frío. Hay pintura aislante térmica de exterior, y de interior. Que en este caso es el más adecuado.

La pintura térmica es efectiva cuando lo que se trata es de romper la entrada de calor en la vivienda siempre que podamos pintar por fuera. Porque frenamos la entrada de calor. Cuando queremos aislar del calor, pintando por fuera, porque frenamos la entrada de calor.

Frío | iStock

Cuando queremos romper un puente térmico en el interior, pintando desde el interior, porque evitamos la pérdida de calefacción. O cuando queremos aislar del frío una pared con problemas de condensación y pintamos por el interior también.

Si lo que quieres es aislar las ventanas, hay cortinas con aislante térmico. Que, además, sirve también para aislar del ruido. Son pesadas, te avisamos. Según cuentan desde Climalit, las cortinas térmicas son útiles tanto para el invierno como para el verano. Hay que tener en cuenta que su principal propósito no es calentar la casa, sino aislarla, pues su utilidad es la de evitar que la temperatura exterior afecte al interior de nuestra vivienda. Es por ello que en ambos casos aíslan la temperatura interior de la exterior generando una barrera térmica.

Así, durante el verano las cortinas reflejarán los rayos del sol hacia el exterior, haciendo que no entre el calor en casa, mientras que durante el invierno lo que harán será que el calor que genera la calefacción permanezca en el interior y no se “escape” hacia fuera, favoreciendo el ahorro, que es lo que más nos interesa, y la eficiencia energética.

El impacto energético (y económico) de este tipo de cortinas en nuestra economía doméstica, es muy positivo ya que varios estudios estiman que el simple uso de cortinas térmicas nos permitiría ahorrar entre un 40 y un 50% en la factura de la calefacción durante los meses de invierno. E, incluso, llegar a rebajar en más de 5º C la temperatura durante los meses de verano.

Es importante saber una cosa, si las cortinas térmicas no son lo suficientemente estéticas para tu gusto, (es verdad que no dejan pasar la luz), existe la posibilidad de apostar por el forro térmico.

Se trata de una funda que se puede poner y retirar a las cortinas tradicionales sólo durante los meses en las que las necesitemos, ya sea invierno o verano, confiriéndoles así las mismas propiedades aislantes que tendría una cortina térmica pero con la ventaja de poder retirarla en el momento en el queremos, como podría ser, por ejemplo, durante la primavera y el otoño.

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