Sí, puede que bajar a por el pan a diario sea uno de esos pequeños placeres cotidianos recuperados durante el confinamiento, pero se trata de quedarse en casa. Es nuestra responsabilidad. Además, conseguir que el pan aguante más de un día como recién hecho no es tan difícil. Existen trucos para evitar que se reseque y que no se nos acumulen las barras duras como piedras en la bolsa para pan rallado.

Sabemos que a los auténticos paneros no les sabe igual un trozo de pan de un día para otro, pero por suerte conocemos los pasos a seguir para que nuestras hogazas aguanten el máximo tiempo posible en perfectas condiciones, ahora que no debemos salir de casa tan a menudo. Toma nota.

1. Elige panes de calidad. Un pan bueno, elaborado con masa madre y de forma artesanal, siempre durará más que otro industrial preparado con impulsores químicos. “Las levaduras artificiales hacen que el pan gane mucho volumen y esa altura va en detrimento de su durabilidad, ya que el pan se seca por evaporación”, explica Moncho López, panadero de Levaduramadre Natural Bakery. “Cuanta mayor es la superficie de evaporación, antes se secará y antes se pondrá duro”.

2. Busca una buena bolsa de tela. Como hacían nuestras abuelas, lo mejor es guardar el pan en una bolsa de tela nada más llegar a casa. También sirve una panera, una caja de madera o incluso en una bolsa de papel. Se trata de que el pan respire. “Eso sí”, aclara López, “hay que mantenerlo fuera de la nevera y en un ambiente más o menos seco”.

Pan | iStock

3. Congelar, ¿sí o no? Pues depende. Hay panes que aguantan las bajas temperaturas y panes que no. Volver a meter al congelador un pan que proviene de una masa previamente congelada rompe la cadena de frío y deteriora el producto. No habría problema, afirma el panadero, a la hora de congelar una hogaza artesana que ha cocido en el horno después haber fermentado el tiempo que le corresponde. “Esta también sufrirá un deterioro y se irá secando en el congelador, pero si se tienen precauciones para preservarla de la pérdida de humedad, se mantendrá en buenas condiciones”.

4. Papel o plástico. Y aquí viene la clave: “La mejor manera de meter el pan en el congelador es utilizar una bolsa de plástico específica para tal fin y perfectamente cerrada”, aconseja Moncho López. Conviene además cortar la barra en porciones para sólo descongelar aquello que vayamos a comernos cada vez. “Si las vamos a tomar para desayunar por ejemplo, podemos cortarlas en rebanadas, pero si va a ser para una cena podemos cortarlas en trocitos”. Prueba a poner papel de horno entre cada trozo para evitar que se peguen entre sí y luego nos cueste separarlos.

5. ¿Y la mejor manera de descongelarlo? Lo ideal es hacerlo al aire, dejando que el pan se tome su tiempo. Pero claro, eso nos obliga a anticipar cuándo vamos a comer, y eso no siempre es sencillo, ni siquiera en cuarentena. Sea como sea, lo que desaconseja el panadero sí es usar el microondas porque “las moléculas de agua se agitan y el pan se queda chicloso”. Lo mejor, dice, es que el pan pase del congelador a la tostadora, al horno o a la sartén. “Así recuperará un poco la textura crujiente de la corteza, la miga seguirá blandita y lo comeremos como recién hecho”.