Es uno de los elementos más usados, junto con los trapos, en la cocina: la socorrida bayeta. Todos tenemos constancia de esa bayeta con la que limpian nuestra mesa en un bar y que deja ese olor desagradable, ¿te suena, verdad? Pues para evitar que eso pase con las bayetas de tu cocina hemos hablado con la experta Gemma del Caño sobre el asunto. Y así es como recomienda limpiarlas para que estén libres de gérmenes.

¿Dejarlas en remojo en lejía? Pues no: “Creemos que las bayetas se limpian dejándolas en remojo con lejía pero nada más lejos de la realidad. El agua, los restos de comida que hemos limpiado (sí, hasta los que no vemos) y el tiempo, hacen que las bayetas sean unos de los focos de contaminación más importantes de nuestras cocinas. Estas bacterias (de todo tipo) saben que si se asocian, pueden vivir mejor y más tiempo así que generan unas capas llamadas biofilms que son estructuras que en nuestra bayeta se traducen en que estén "resbaladizas" incluso gelatinosas. En ese caso, ya no hay lejía ni limpieza que valga, han ganado. Es mejor tirarla y empezar con una nueva”, aconseja.

¿Qué hacemos entonces? Evitar que se forme el biofilm. “Para ello hay que tener en cuenta algunos factores”:

Bayeta | iStock

- Eliminar todos los restos visibles de comida bajo el grifo. Esto vale para bayetas y estropajos.

- “Dejar secar después de cada uso con la bayeta bien estirada sin que queden dobleces (son sus sitios favoritos)”.

- Lavar en la lavadora cada tres o cuatro días a más de 60 grados junto con trapos.

- “Los trapos sólo deben usarse para secar manos o zonas limpias, no para limpiarnos después de manipular alimentos”.

- “No utilizar las bayetas o trapos para las mismas zonas sino que tener bayetas específicas para el fregadero o superficies. Con esto evitaremos extender bacterias de un sitio a otro”.

Si sigues estos fáciles consejos evitarás la proliferación de bacterias en tu cocina y tendrás tus bayetas como los chorros del oro. Y no olvides: no es tanto la cantidad de jabón, detergente o lo que sea que añadas al agua, sino la temperatura de ésta y la constancia en la limpieza.