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LIGOTEO EN PANDEMIA

Volver a ligar sin mascarilla: ¿va a ser más fácil o más difícil?

Hay a personas a las que no hemos llegado a poner cara con esto de la pandemia. De hecho, hay personas que solo las hemos conocido con mascarilla y que no las hemos visto sin ella. Este es uno de los temas más recurrentes en las conversaciones de la actualidad.

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¿Vamos a reconocernos por la calle? ¿Va a ser más fácil ligar ahora que nos quitan la mascarilla? ¿Era más fácil ligar antes con ella? ¿Habrá personas a las que nos las hemos imaginado de una manera en nuestra cabeza y que no sean como creíamos?

Seguro que te ha pasado lo de: “¡qué ojos más bonitos tiene seguro que es guapísimo!”, pero… cuando se quita la mascarilla resulta que no era como te lo habías imaginado, ni cumple con las fantasías que te estabas creando de su boca.

Esto es algo súper habitual en la mente. Completamos lo que nos falta con lo que nos gustaría. Tanto en las relaciones como con algo físico. Y en este caso, hemos pasado más de un año completando caras de desconocidos con nuestra imaginación. Lo que nos ha llevado a crear una imagen de sus bocas, sus sonrisas, sus narices, sus posibles hoyuelos… que nunca, nunca, corresponderá con la realidad.

Ligar con mascarilla
Ligar con mascarilla | iStock

Puede parecerse, sí, pero no será jamás como nuestra mente lo había deseado. ¿Qué pasa con esto? Que según las expectativas que te hayas creado sobre esa persona puede llegar a provocar una emoción u otra. Por ejemplo, si era una persona del trabajo con la que compartías rutina, pero nada más, al poder verle en su totalidad la cara puede que te provoque sorpresa.

Incluyo podrías llegar a pensar: ¡no me la había imaginado así! Es porque te habías hecho una idea equivocada, pero, ¿qué pasa cuando tenemos expectativas? El componente deseo puede llegar a provocar otra clase de emociones.

Si nos habíamos hecho la idea de que una persona era guapísima y cuando se quita la mascarilla no corresponde con lo que habíamos idealizado en nuestra mente la reacción podría ir desde el rechazo a la decepción. Más si ya te la habías imaginado dándote un beso…

Así que de nuevo la gran pregunta: ¿la mascarilla nos ayuda o nos dificulta el ligar? Hay a quien les ha ayudado a lidiar con su timidez y relacionarse con los demás desde una falsa seguridad de ocultación de los nervios. ¿Esas personas se han desecho de la timidez o se han aferrado a algo material para poder lidiar con ella?

Tantas preguntas nos llevan a conclusiones varias. La primera y más evidente es que vamos a romper los ideales imaginarios de cómo creíamos que eran las personas que nos gustaban y eso puede jugar en contra, empezando por nuestras emociones hacia ellos, y luego está el grupo de personas que se estaban escudando en la mascarilla para ligar y que ahora no van a tener esa herramienta de nuevo.

Sea como fuere, es un cambio, y los cambios siempre son, al principio, complicados, hasta que nos acostumbramos.

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