Cada pareja es un mundo y tiene infinitas peculiaridades, viven de maneras muy diferentes el estar juntos y las discusiones se pueden originar por actitudes, frases o conductas repetitivas, muy diversas. De hecho, esas diferencias y peculiaridades cambian continuamente a lo largo del tiempo, intentando adaptarse a una realidad de por sí cambiante, por lo que es muy complicado saber cuál puede ser el origen de una ruptura. Aún así se puede decir que existen ciertos factores comunes que pueden hacer que una relación se acabe.

1. “Parece que somos compañero/as de piso” o “Parece que seamos solo amigo/as”: Para muchas parejas el sexo es una prioridad dentro de la relación y cuando los encuentros son de higos a peras y llega un punto en el que solo follan una vez al año, esa situación puede generar malestar en alguno de los miembros y acabar demandándoselo al otro. Habitualmente cuando se llega a este punto es porque uno/a de lo/as dos siente que se está apagando la chispa y que la falta de contacto erótico/sexual ya no es aceptable. Normalmente si el/la que recibe la queja no se esfuerza por hacer resurgir la conexión erótica es muy probable que la relación se rompa.

2. “Nunca deberíamos haber empezado a salir”: Las parejas que mantienen una relación satisfactoria para ambo/as suelen recordar momentos del pasado con cierto cariño, pero si con regularidad uno/a de lo/as dos no para de recordarle al otro aquello que hizo mal en un pasado, no pinta muy bien la cosa. Cuando los recuerdos positivos se desvanecen es una señal de que la pareja se está distanciando emocionalmente. Y es frecuente que lleguen a pensar que su relación estaba abogada al fracaso desde el principio, creyéndose esta idea y acabando con lo que actualmente existe entre ambo/as.

3. “Siento que te sientas así”: Mostrar indiferencia puede acabar con la relación y además la indiferencia suele mezclarse con el orgullo y eso no suma nada en una discusión. Decirle esto a alguien puede llegar a ser muy hiriente para quien lo recibe. Si le sueltas esta frase después de que él/ella se haya abierto emocionalmente lo que estás es despreciando sus emociones y en vez de rebajar la tensión lo que puedes provocar es que lo vea como una muestra despectiva o de condescendencia. Lo que puede provocar un posible futuro infeliz o un inexistente futuro junto/as.

Pareja en casa | iStock

4. “Siempre haces esto” o “Nunca haces nada”: Generalizar es no reconocer ciertos actos de tu pareja, es englobar en un todo lo que el otro hace o deja de hacer, y no siempre tiene que ser así. El uso de las generalizaciones y de palabras como “nunca” o “siempre” tienden a provocar resentimiento y acabar en discusiones más graves o provocar que la relación estalle.

5. “¿Por qué te vas cuando discutimos?”: Salir huyendo de la discusión suele ser otro de los errores más comunes y una de las actitudes más negativas para la pareja y para la discusión. Cuando uno/a de lo/as dos no está dispuesto/a a implicarse y resolver el conflicto, los problemas ganan intensidad. Puede ser que el/la que huye necesite alejarse para relajarse, pero tiene que estar dispuesto/a a volver y resolver junto/as el problema; si no es así y uno/a de lo/as dos siempre huye puede provocar que el otro que quiera que vuelvas.

6. “Siempre acabamos haciendo lo que tú dices”: Cuando en una relación uno de los miembros siente que nunca gana; teniendo en cuenta que nunca ha de haber ganadores o perdedores, sino que es algo a resolver en equipo; puede sentirse frustrado/a y pensar que no existe un equilibrio en las decisiones de la pareja. Es por ello que siempre hay que estar dispuesto/a a escuchar al otro, entenderle y negociar, para que no exista un/a claro/a vencedor/a todo el rato.

7. “Yo hago todo en casa”: Es uno de los temas más habituales en las discusiones de pareja y normalmente suelen estar relacionados con el desequilibrio de poder en la relación. Si no acaba solucionándose con un acuerdo real en el que ambo/as deciden ocuparse igualitariamente de las tareas del hogar es probable que éste sea uno de los motivos por los que se acabe la relación.

8. “No quiero discutir más”: Otra manera de evadir el problema. Paradójicamente, que se acaben las discusiones puede ser el principio del fin. Al no prestar atención a las emociones y preocupaciones del otro puede producirse un divorcio emocional simbólico, es decir, uno de los miembros de la pareja está distanciado emocionalmente como para que le importe. Pero cuando los problemas en una relación no se hablan surgen los conflictos internos y esta es otra de las razones por las que mucha gente decide divorciarse.