El pegging es la práctica que te da la oportunidad de llevar el control absoluto sobre tu encuentro erótico. Esta práctica puede parecer al principio digna de una película para adultos, pero es una de las más placenteras. Practicar pegging nos hace sentir poderosas y que tenemos el dominio de la situación. ¡Por eso nos gusta tanto!.

¿Qué es el pegging?

Para que nadie se quede con dudas, lo mejor es dejar claro en qué consiste esta práctica. La imagen más clásica y estereotipada del pegging es la de una mujer que penetra a un hombre analmente. En ese caso se supone que ambos son heterosexuales, pero esto puede aplicarse a cualquier tipo de pareja.

Al oír hablar de pegging pensamos que es una práctica sexual que hacen sólo las parejas heterosexuales, pero no es así. Esta forma de darnos placer es apta para cualquier tipo de relaciones.

Es más, hay arneses diseñados para dos penes, el del arnés y el de carne y hueso, o los dobles, con los que una mujer puede penetrar a otra persona a la vez que ella también está siendo penetrada por el otro extremo del mismo juguete. Variedad hay, ahora sólo hay que saber cómo practicarlo y cuáles son las mejores posturas para hacerlo.

¿Cómo lo pongo en práctica?

Antes de ponernos manos a la obra, lo más importante es tener una comunicación fluida y sincera con nuestra pareja. Para qué nos vamos a engañar, si tu pareja es un hombre hetero eso de que vayas a penetrarle analmente con un pene de silicona no le va a seducir mucho así de primeras. Por eso, si eres sincera y tenéis una conversación sobre lo que os apetece hacer en la cama, la situación será mucho más cómoda.

Lo pasos a seguir para convencer a tu pareja de que practicar pegging es una buena idea comienzan por ahí: comunicación. Hablar de ello. Exponed vuestras opiniones, por qué os apetece hacerlo y si alguna de las partes es reacia, discutid sobre las diferentes posturas que tenéis.

Información al poder. Seguro que os van a empezar a surgir muchísimas dudas. Desde qué dildo o vibrador usar hasta qué lubricantes o cuáles son las mejores posturas. No hace falta que te digamos que en Internet puedes encontrar casi de todo, así que poneros frente a la pantalla e investigad juntos. Observad qué posturas se suelen recomendar, cómo lo hacen en las películas y daros un paseo por alguna tienda para que os aconsejen sobre las diferentes opciones que hay dentro de la juguetería erótica.

Pareja en la cama | iStock

Antes de lanzaros a la acción, cread una simulación. Muchas veces nos cuesta dar el gran paso, así que ¿por qué no hacer una simulación previa?. Aún no os habéis decidido por qué juguete utilizar pero tenéis más o menos la idea de cómo lo haríais. En el próximo encuentro podéis ponerlo en práctica aunque no haya una penetración con un arnés. Colocaos en las posturas pensadas para valorar si os sentís cómodos. Si os gusta la sensación que se transmite estando en esa posición. Si a alguna de las partes le incomoda... Eso os dará una pista de si seguir con la idea o si esto del pegging no va con vosotros.

¿Qué se necesita para hacer pegging?

Para realizar esta práctica tan solo es necesario un arnés con un dildo o vibrador. El arnés que escojáis dependerá de cuál os resulte más cómodo. Los hay tipo braga que se ajustan muy bien y son cómodos y encontrarás otros como los de tiras ajustables, con cadenas... el estilo lo marcas tú. En cuando al juguete con el que penetrar suele ser un dildo de silicona o un vibrador.

Si es vuestra primera vez haciendo pegging lo más recomendable es que uséis uno fino y no con mucha longitud. Prestad atención a los materiales. Que sea de silicona 100% médica, es el material más seguro. Una vez que le hayáis cogido gusto a la práctica podéis ir aumentando el tamaño y grosor. Se puede combinar con un vibrador para que aporte otras sensaciones y que la experiencia sea más excitante. Para los primerizos, además de la simulación de la que hemos hablado, probar antes con los dedos es la mejor opción. Hacer penetraciones cortas con los dedos para que se vaya acostumbrando a las sensaciones. Cuando se sienta cómodo será el momento de pasar a usar un arnés.

No te olvides del lubricante. Si la penetración va a ser anal necesitaréis un lubricante resistente. En el caso de usar juguetes y si estos son de silicona, es mejor usar un lubricante de base acuosa. El ano no tiene lubricación propia y es muy absorbente. Es decir, que todo lo que echéis lo va a chupar. Por eso se recomiendan los de base de silicona, pero éstos no son compatibles con los juguetes porque los pueden estropear. Así que, cuando uséis los dedos podéis aplicar el de silicona, pero cuando deis el paso al arnés también deberéis cambiar de lubricante.

Lo más recomendable es ir poco a poco. Explorando las sensaciones y viendo cómo respondemos. La relajación es imprescindible porque si estamos en tensión no será una práctica nada placentera, es más, podemos hacerle daño.

En cuanto a qué posturas son las más recomendadas, depende cuáles os parezcan más excitantes, pero las clásicas como el perrito son una buena manera de empezar. Así se controla el grado de penetración y vas a sentir que tienes el poder absoluto.