En verano, además de las vacaciones, solemos tener jornadas reducidas, y el hecho de que haya más horas de sol hace que sintamos que podemos aprovechar más el día. Quizás por ello sea en esta época del año en la que, a pesar el calor, nos sintamos más motivadas para realizar todas esas cosas para las que nunca tenemos tiempo, como manualidades, recetas de cocina, etc.

En este sentido, si lo tuyo no es ser una manitas y prefieres degustar a cocinar, puedes probar a investigar nuevas áreas en las que sentirte creativa, como por ejemplo, innovar en tu cosmética erótica.

El concepto de cosmética erótica puede ser bastante amplio, pero la sexóloga María Torre prueba a definirlo como: “Los productos que utilizamos para jugar y poner un toque divertido en nuestros encuentros eróticos, así como para avivarlos”. Asimismo, la experta insiste en que se trata de una herramienta perfecta para salir del ‘sota, caballo y rey’ y cultivar nuestra creatividad erótica.

Si pensáramos en el escaparate de una tienda erótica, esta sección incluiría toda la zona de lubricantes, aceites de masajes, pinturas comestibles, labiales para el sexo oral, estimuladores del orgasmo, etc. Si bien se trata de una opción siempre recomendable para salir de la rutina y practicar una sexualidad más sensorial, lo cierto es que en ocasiones el sexo nos pilla en un lugar imprevisto, en el que no tenemos nuestro lubricante a mano, o en unas vacaciones en las que no hemos podido meter todo nuestro arsenal erótico en la maleta.

Alimentos afrodisíacos | iStock

Siendo así, podemos jugar a improvisar y crear recetas de nuestra propia cosmética erótica, siempre teniendo un poco de cabeza y siguiendo una recomendación básica: vale pringar todo el cuerpo, menos la mucosa genital.

“Como la magia sucede en nuestra cabeza, casi cualquier cosa puede convertirse en cosmética erótica. Por ejemplo un aceite de almendras para masajearnos, un perfume para hacer que nuestra pareja siga el rastro oliendo nuestra piel...Pero hay que tener mucho cuidado ya que a veces usamos productos que pueden tener consecuencias negativas si lo usamos sobre los genitales”.

Aportando ideas, la sexóloga nos traslada a escenas tan cinematográficas como el momento de la cocina de ‘9 semanas y media’ en la que el protagonista venda los ojos de Kim Basinger y le da de comer de una forma muy sensual.

“Podemos recurrir a elementos que tenemos en casa como fruta fresca, espolvorear polvos de cacao sobre el cuerpo, poner gotas de zumo para jugar con ellas o tirar de los clásicos como el sirope y dejarnos llevar por la imaginación”. De hecho, una de las ideas más recurridas es buscar alimentos con los que endulzar el cuerpo de la pareja, para hacerlo aún más apetecible si cabe. “Tirando de clichés, estaría la nata montada, el sirope de chocolate, las fresas o los productos relacionados con la repostería, que son los más utilizados. Esto es cuestión de gustos personales, pero una cosa está clara: con el sexo lo que más combinamos es el dulce”.

Todo ello siempre teniendo en cuenta que el dulce puede estar alrededor de los genitales, pero no dentro de los mismos. “Cuando usamos productos dulces caseros o industriales para darle una chispa de atrevimiento y diversión al encuentro, nos olvidamos que los azúcares ayudan a que las bacterias proliferen lo que puede provocar la aparición de hongos”, lo que puede ser todo menos sexy.

Igualmente, también es común buscar en la cocina o el baño elementos para reemplazar al lubricante siendo habituales desde el aceite de oliva, el aceite de bebés o la vaselina. En este sentido, esta idea puede estar bien para masajear los pechos, los pezones o los testículos, pero no para entrar en contacto con el PH de la mucosa de la zona genital de la vulva o del glande del pene.