Parece que todo el mundo está desesperado por volver a retomar su vida sexual tras la pandemia. Tus amigas no hacen más que hacer bromas y decirte que están locas por quedar con alguien y las que tienen pareja, pero les ha pillado separados, dicen estar deseando volver a encontrarse. Avisan que cuando lo hagan, va a arder Troya. Tú, en cambio, nunca dices nada, porque eres más feliz desde que tu vida sexual ha quedado en un segundo plano. ¿Será que te pasa algo?

No eres la única y la sensación de alivio puede tener su explicación. “Hay personas que viven bajo la presión social de tener una vida sexual activa y satisfactoria y el hecho de pasar el confinamiento sin pareja o sin convivencia con la pareja les ha permitido ‘liberarse’ de esa presión, de forma que han podido relajarse”, aporta la sexóloga Sonia García.

A veces pasa. Se supone que el sexo está para ser feliz, pero siendo sinceros el sexo ha dejado de ser algo personal, y opcional, para pasar a ser una forma de hacernos valorar socialmente. Todo el mundo habla de sexo. Todo el mundo parece tener buen sexo. Y cuando no es tu caso, pasa de ser un motivo de felicidad, a ser la causa de nuestras frustraciones.

Algunos de estos ‘enemigos del sexo’, como los denomina García en su libro, son la falta de autoconocimiento, miedos, una mala educación sexual, dificultades sexuales, etc., a nivel persona. A nivel de pareja, otros enemigos del sexo pueden ser conflictos dentro de la relación de pareja, celos, desconfianza y cualquier otra situación entre ambos que pueda generar malestar “Evitarlo proporciona una sensación de seguridad a corto plazo”, insiste la sexóloga. Pero ojo, hay que ser conscientes de que si este es el caso, el problema no es el sexo en sí, sino la forma de afrontarlo.

“Dejar de lado a nuestra sexualidad no debería ser una opción. La sexualidad es un área vital más y como tal hay que cultivarla, desarrollarla y cuidarla con mucho mimo para que nos podamos sentir realmente como personas plenas en el más amplio sentido del concepto”, afirma García.

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¿Entonces he de ponerme al tema en cuanto se pueda? Tampoco es eso. El sexo está para sentirnos mejor, y si ahora no es el caso, y necesitamos un kit kat, somos libres de tomárnoslo. “Siempre y cuando sea una opción elegida de forma voluntaria y consciente y no por evitarlo o rechazo, no existe ningún tipo de problema. Decidir tener relaciones sexuales es tan válido como decidir no tenerlas”.

Eso sí, hay que entender que el sexo no solo es encontrarte con otros, sino que, en esos momentos de estrés o confusión, lo que podemos hacer es disfrutar, a nuestro ritmo, del placer de estar con uno mismo. “Cada persona puede gestionar su vida sexual como mejor le parezca, pero para poder hacer una buena gestión consciente tendremos que contar con el conocimiento necesario sobre sexualidad en general y sobre nuestra sexualidad en particular”.

Por último, la sexóloga concluye que “El sexo es vida y es salud. Si alguna persona evita tener encuentros íntimos consigo misma o con otras personas por tener alguna dificultad relacionada con el sexo lo más recomendable es pedir ayuda profesional psicológica y sexológica”, apunta.

Porque una forma es decidir dejar la sexualidad de lado, y otra que no nos quede más remedio que hacerlo.