Actualmente se calcula que la tasa de infertilidad en España se sitúa entre el 15% y el 17% de la población. Pese a que siempre se tiende a poner el peso de la infertilidad en la mujer, sobre todo porque cada vez se aplaza más el momento de ser madre, lo cierto es que las causas femeninas suponen el 30% de los casos, mientras que el otro 30% son masculinas, y el otro porcentaje son mixtas, es decir, que a veces son nuestros gametos los que no se entienden entre sí.

Pese a todo ello, es cierto que muchas mujeres, por motivos personales, laborales o incluso debido a la mayor inestabilidad de las parejas, deciden postergar la maternidad y se enfrentan a la decisión de congelar sus óvulos o esperar a someterse a un tratamiento más adelante. Sin embargo, las nuevas líneas de investigación abogan por conseguir recuperar la fertilidad de las mujeres con tratamientos como el rejuvenecimiento ovárico.

“El rejuvenecimiento ovárico trata de responder a una necesidad de aumentar las posibilidades de gestación en las mujeres a una cierta edad, dicho de otro modo, de alargar la capacidad reproductiva del ovario humano”, explica Antonio Pellicer, presidente y cofundador de IVI, y experto en esta técnica.

Básicamente el objetivo es que un ovario con poca actividad, bien por la edad, bien por menopausia precoz, o bien por cualquier otro problema, pueda revertir total o parcialmente esta situación y pueda activar folículos primarios durmientes que aún le puedan quedar. Es decir, conseguir el rejuvenecimiento ovárico en un grupo de mujeres concreto, como son aquellas mujeres con una reserva baja de folículos por efecto de la edad (la mayoría), por efecto de una terapia por cáncer, y aquellas con defectos de causa genética que ocasiona incluso una menopausia precoz.

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Para conseguir este objetivo, actualmente hay dos líneas de investigación. “Por un lado estaría la llamada “In vitro activation” que nosotros en IVI hemos rebautizado como “Ovarian Fragmentation for Follicular Activation”(OFFA) y ayuda a mujeres menores de 38 años con menopausia de menos de dos años. Y preferiblemente a aquellas que tienen una menopausia fluctuante, es decir, de tanto en tanto tienen alguna pérdida menstrual”.

Por otro lado, desde IVI se han centrado especialmente en el uso de células autólogas de la médula ósea (ASCOT). “En este caso el objetivo es movilizar folículos durmientes que la propia fisiología de esa mujer no es capaz de hacer crecer. Hemos publicado ya dos trabajos (y otros han sido remitidos a publicar) donde hemos conseguido mejorar la reserva ovárica en el 80% de las mujeres tratadas. Sin embargo, la calidad ovocitaria no es idónea. Pero esta segunda línea está ahora mismo en evolución constante y la estamos mejorando”.

De esta forma, aunque se trate de tratamientos que están en continua investigación, lo cierto es que ya se aplican en algunos casos. “El OFFA da resultados en mujeres jóvenes y solo por unos meses. ASCOT parece tener efectos a más largo plazo y no es tan importante la edad, aunque la mujer joven siempre parte con ventaja. También estamos aprendiendo que efectivamente no es lo mismo una mujer con baja reserva ovárica, que una mujer ya menopáusica, y que en cada caso posiblemente interese aplicar un tratamiento”, insiste el experto, recordando que se trata de técnicas pioneras en España.

Por último, en cuanto a cuál puede ser el futuro del rejuvenecimiento ovárico, para Pellicer se abren múltiples posibilidades. “El futuro pasa por aislar las proteínas responsables de este efecto rejuvenecedor, conocerlas y quizás producirlas en forma de medicamentos. De ese modo, los tratamientos serán mucho menos complejos de lo que son hoy”, concluye el experto.