Empezar por aclarar que ambos sexos gimen en un encuentro erótico es clave. Muchas personas parece que dan por hecho que solo lo hacen las mujeres, y es por la cultura y la “educación sexual” (nótese la ironía) que nos ha dado la pornografía. Quién no ha visto o tiene en la cabeza la imagen (con sonido) de una mujer gimiendo practicando sexo y siendo sincera/o contigo misma/o que estás leyendo esto: ¿eres capaz de reproducir la misma imagen, pero siendo el hombre el que gime de la misma manera?

Obviamente, muchas de estas construcciones imaginarias son culturales y sociales. Pero gemir mientras practicamos sexo es tan natural como instintivo, dado que es una respuesta del animal que somos. De hecho, cuando sentimos placer solemos desconectar del control de nuestro cuerpo, ya que el foco lo solemos poner en las sensaciones y las emociones, y es muy habitual que el sistema somático quede en segundo plano y no podamos controlar los sonidos que hacemos.

Aunque, como hemos dicho, es por cultura que las mujeres sean más libres de no prestar atención a ese control y que los hombres estén un poco cohibidos a la hora de hacerlo, al menos de manera ruidosa; al igual que les pasa con el hecho de “aguantar más” sin eyacular; una vez más: cosas que nos ha regalado el porno (nótese la ironía de nuevo).

Es más, derivado de la misma cultura y la misma pornografía que vemos, muchos de estos gemidos se suelen hacer y/o exagerar para fingir placer. Y sobre todo a lo que las mujeres se refiere, ya que en muchas ocasiones son ellas las que exageran el ruido con intención de elevar el ego de su pareja, la mayoría hombres; para qué engañarnos.

En otras ocasiones el gemido ratifica que tu amante se lo está pasando bien, o al menos esa suele ser la intención de quién lo produce, diciéndonos de alguna manera que sigas justo ahí, que vas bien, que lo estás haciendo bien. Es un lenguaje tan primario como animal de comunicación.

Aunque claro, el problema es que no todo el mundo se siente cómodo/a emitiendo estos gemidos. Si es tu caso, habla. Comunicarle a tu pareja con palabras que lo está haciendo bien, que te gusta, que lo estás disfrutando o, todo lo contrario. El hecho de hablar entre vosotros/as os convertirá en mejor amantes cuando estéis junto/as.

La pregunta es: ¿cómo sé que es del primer grupo de gemidos o del segundo? Prestando atención al lenguaje no verbal, al lenguaje del cuerpo. Habitualmente cuando algo nos produce rechazo, instintivamente lo intentamos apartar de nuestro cuerpo, es por ello, que uno de los gestos que suele ir acompañado de un gemido de rechazo sea el de tirar hacia atrás, o apartar la cara o empujar con la mano, entre otros.

Si te pasa esto, que no sabes qué es lo que te están trasmitiendo con el ruido que están haciendo, pregunta. No hay nada mejor que comunicarse con tu pareja. Al fin y al cabo, todo/as hacemos diferentes sonidos, y gemimos de forma diferente, por lo que es complicado recopilar en un solo grupo los que son de un tipo o del otro. Lo mejor que puedes hacer es hablar con tu pareja y aprender cuál es cuál.

Y si lo que quieres es ser tú quien se lo diga a tu pareja no te limites a decir un “¡ay!” si algo no te está gustando. Lo mejor es explicarle qué es lo que tendría que hacer o mejorar para satisfacerte más. Y sobre todo no privar a tu cuerpo de aquello que no puede controlar: gemir.