No creas que esto es una excentricidad, es mucho más común de lo que crees y si quieres ser una pareja sana esto es lo que debes incluir en él.

No parece lo más romántico del mundo, pero tampoco creías que el momento más íntimo de tu día a día sería el beso de buenos días mientras estás en el baño. El amor está empañado por muchos mitos que se van cayendo a medida que la relación se va convirtiendo en algo más serio. Lo que hace unos años te parecía una auténtica locura ahora se ha convertido en algo totalmente habitual. A veces, cuando no seguimos todos esos mandatos del amor romántico, nos replanteamos si nuestra relación va por buen camino y nos sentimos en cierto modo estafadas porque la vida real no es como nos la habían pintado.

Y es que el problema está en ese maldito romanticismo falso con el que nos venden las relaciones. Relaciones que no tienen altibajos, que no sufren de épocas de poco deseo sexual y en las que las parejas no discuten por ver a quién le toca recoger la casa. La vida en pareja no suele ser así, ya os habíais dado cuenta, ¿verdad?.

¿Y si os dijéramos que un contrato de pareja puede ayudaros a sentir que estáis en una relación más equilibrada? Seguro que al leer contrato de pareja te ha venido a la cabeza ese personaje televisivo tan peculiar que le plantó a su novia uno de estos contratos para tenerlo todo controlado. Tenemos que admitir que algo de razón tenía y que la idea de poner sobre papel una serie de condiciones y acuerdos no es tan despiadada como puede parecer.

Para que lo veas más claro hemos hablado con Lola González y Estela Buendía, del centro psicológico y sexológico Borobil, unas expertas en terapia de pareja donde aplican los contratos de pareja para ayudarles a mejorar sus relaciones. Ellas nos explican que un contrato de este tipo es “El acuerdo al que llegan ambos miembros. En el que se establece de forma explicita una serie de puntos a seguir, relacionados con diferentes aspectos de la relación. En estos puntos se detallan los comportamientos de cada miembro de la pareja en relación a la convivencia, a las labores del hogar, a aspectos de la crianza, con el ocio…” Es importante tener en cuenta que cuando se pasa la fase de enamoramiento, el amor sigue su curso y se decide formar una pareja, es cuando comienzan a surgir pequeñas dificultades producto del bagaje vital de cada uno que hay que reajustar para comenzar uno en común.

¿Cómo se hace un contrato de pareja?

Seguro que si alguna vez te has planteado poner en práctica un contrato así, lo primero que te ha venido a la mente es ¿por dónde empiezo? Y es que parece sencillo pero desde el centro Borobil aconsejan hacerlo guiados por una profesional. “Creemos que la figura de un profesional es de gran ayuda para guiar y mediar en la creación de un contrato que sea satisfactorio para ambas partes y se tome con la solemnidad que merece. Esto no significa que no lo puedan realizar las parejas solas, sin necesidad de la ayuda profesional”.

Firma de contrato | iStock

Tras dar el primer paso, que es el más importante, y poneros de acuerdo en que un acuerdo os puede repercutir positivamente, la siguiente fase es ¿qué se debe incluir dentro de él? González y Buendía afirman que es un punto más de los encuentros que suelen tener con las parejas. Después de una serie de sesiones son ellos y ellas mismas los que “Deciden el formato y contenido del mismo. Por eso, parte del proceso se destina a redactar los puntos que desean tratar dentro de cada capítulo, una vez realizado el análisis previo a través del diálogo, la reflexión y muchas dosis de empatía con el objetivo de llegar a un consenso”.

Por otra parte, las expertas abogan “Por incluir cuantos más aspectos de la relación”. “Nuestra experiencia nos dice que las parejas quieren trabajar principalmente aquello en lo que sienten más dificultad. Eso sí, desde este trabajo les invitamos a que es sus casas con las herramientas adquiridas aborden otros aspectos”. Como han apuntado anteriormente, no siempre es necesario hacerlo acompañado de un o una profesional, sino que si tenemos voluntad podemos hacerlo en la intimidad y que sirva como un trabajo de pareja más que nos ayude a conectar y poner las bases de una relación estable y sana.

Una vez puesto en marcha el pacto viene lo más complicado: mantenerlo. Cuántas veces nos ha pasado que nos prometemos esa tarde a solas, un día de relajación o cuidarnos más pero el tiempo y las obligaciones todo se lo llevan y las promesas se quedan sobre el papel. Para que esto no nos pase con el contrato de pareja las sexólogas hacen hincapié en que se revise cada cierto tiempo. “Estos contratos deben ser revisados. Es más, la fecha de la primera revisión la dejamos marcada desde la consulta. Aunque los puntos establecidos pueden ser modificados, permite tenerlos presentes para que sean más efectivos” aclaran.

¿Necesitas un contrato de pareja?

Tu pareja es fabulosa y no tenéis ningún problema y por ello crees que este tema no va con vosotros. Las expertas creen que, aunque la relación esté bien, no es excluyente para hacerla todavía más sana. Y es que, al contrario de lo que podemos pensar, dar este paso no es sinónimo de que tengamos problemas de pareja o estemos pasando por un mal momento. “Lo aconsejamos en todos los casos, el hecho de establecer el contrato en la pareja permite construir la relación de común acuerdo. Nos ayuda a reflexionar sobre qué es para cada uno la pareja de cara a fomentar la empatía y que ambas partes decidan, desde la conciencia de la pareja, qué se quiere ser” puntualizan.

Además, los acuerdos entre parejas pueden ayudarnos a romper muchos mitos del amor romántico, “Como que el amor puede con todo, una idea peligrosa porque motiva a no resolver los problemas. Otra idea es la de la telepatía, es decir, que mi pareja debe saber lo que quiero y lo que me ocurre. También nos ayuda a romper con los roles de género, la monogamia o la exclusividad erótica” afirman desde Borobil donde apuestan por su uso sea como sea nuestra relación.