Ana le relata a su amiga Carla su noche con ese chico que conoció en Tinder y le dice que el sexo estuvo muy bien, pero que le llamó la atención que le diera unos cuantos azotes en el culo y que en un momento determinado, soltara unos cuantos insultos. A Carla no le resulta extraña la historia porque ella mismo ha vivido, en alguna ocasión, una primera cita sexual con alguien que también le ha dado azotes en el trasero o tirado del pelo con violencia en determinadas posturas.

Pero la cosa no queda ahí: Sonia publica esta misma impresión en Twitter preguntándose por qué esto es cada vez más común. ¿Qué está pasando? ¿Por qué cada vez son más habituales estas prácticas sexuales entre desconocidos y sin preguntarle al otro si le gusta que le azoten, escupan, insulten o tiren del pelo? Evidentemente no estamos diciendo que todas las parejas sexuales de una noche (o tres) se comporten así pero sí que este fenómeno parece estar en auge. ¿Qué explicación tiene?

“En parte hay influencia del porno, porque no se enseña a buscar un porno diferente sino que se sigue accediendo de manera muy común, gratuita y fácil al mainstream que sigue mostrando esas prácticas. Automáticamente los chicos, por lo general, asumen que eso es lo que gusta y al ser una de las principales fuentes de educación sexual lo ponen en práctica sin cuestionarlo. Por otra parte, según mis observaciones y experiencia, esto está respaldado por la música que más escuchan los y las jóvenes, donde los azotes, el sexo "duro", violento y lo que socialmente calificamos como pasional, es lo que se vende. De nuevo no se pone en cuestión lo que verdaderamente nos gusta, sino que simplemente seguimos lo que vemos y oímos. Si no lo hacemos como se dice en la cultura que estamos viendo y oyendo es que no somos lo suficientemente sexuales. Pero no hay que irse sólo al porno o a determinados estilos de música. En las películas que podemos ver cualquier tarde o noche en la televisión, cuando hay una escena de sexo o una historia de amor siempre se vende esa imagen de pasional y dentro de la pasión hay violencia. La sociedad tiene la violencia muy aceptada y eso se transmite también a la vida íntima”, argumenta la sexóloga María Torre.

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Porno, música, libros, películas en general, parece que nos venden este modelo de conducta sexual que es ampliamente aceptada y reproducida por muchas personas: “Además de todo esto, a las personas que no les gusta ser tratadas así les cuesta mucho defender su postura porque parece que si no estás dentro de esa manera de practicar sexo es que no eres una mujer u hombre pasional. Y esto concretamente en el caso de los jóvenes es un peso que llevan durante años porque sienten la presión de ser sexualmente como los demás y no quedarse en los márgenes”, añade.

“Yo creo que no se pregunta, simplemente se hace porque se cree que es lo normal, lo que gusta y lo que hay que hacer para impresionar a la otra persona. Por delante está la imagen que dejamos en esa primera vez con alguien, ser unos alfa sexuales y de ahí que la opinión ni se pida, simplemente se haga lo que se crea que más va a impresionar al otro/a”, finaliza la sexóloga.

Así las cosas, quizás la próxima vez que te vayas a la cama con alguien, debieras preguntar primero qué le gusta y qué no, amén de decir “basta” cuando te den unos azotes en el trasero que tú no has pedido o con los que no te sientes cómoda en ese momento.