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VENTOSIDADES

Primera escapada juntos, primer “pedo” en pareja

Las vacaciones pueden ser el momento para pasar más tiempo juntos e intimar, pero también para superar ciertos momentos incómodos de la convivencia.

Pedo

iStock Pedo

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Si hemos empezado una relación recientemente, puede que este verano tenga lugar nuestro primer viaje o escapada juntos. Aunque se trata de un momento especial, también surgen ciertas incertidumbres. No es lo mismo verse unas horas para una cita, que compartir juntos varios días. Y, sobre todo, compartir el mismo espacio. La primera escapada es un momento romántico, en el que el sexo suele ser el gran protagonista, pero en el que también surgen otros primeros momentos de intimidad, como a la hora de compartir el baño. Incluso, si hasta ahora no habéis pasado la noche juntos, puede que surjan otros momentos. Como el primer “pedo” que se escapa en mitad de la noche. O el que surge en el sofá viendo la televisión, sin darse cuenta. Ese que pensabas que no iba a sonar, pero suena.

Hay quien dice que ese primer “pedo” puede marcar muchas cosas, ya que al fin y al cabo cómo lo gestionemos influirá en el nivel de intimidad que vayamos a querer compartir, el poner o no ciertos límites o el mostrar que compartimos o no el mismo sentido del humor.

La sexóloga Nayara Malnero realizó de hecho una encuesta sobre las diferentes reacciones ante este momento posiblemente incómodo. La primera conclusión que sacó al respecto era que el 70% de las personas se tiran pedos delante de su pareja. ¿Pero todos se lo toman igual de bien? “Si es verdad que, a la hora de las confesiones, son más ellas las que se quejan de que ellos son los gaseosos, que al revés”, explicaba la sexóloga.

Pareja en la cama | iStock

La gran mayoría de sus seguidores estaba de acuerdo en una idea: tirarse pedos delante de la pareja es un gran paso en la confianza de la relación. La pregunta es cómo gestionarlo en un primer momento, sobre todo cuando aún estamos en la magia de los inicios de la relación y no en una convivencia de una relación estable.

Como inicialmente no sabemos cómo va a reaccionar el otro, lo mejor, por si acaso, es disculparse si se nos ha escapado. De esta forma dejaremos que sea el otro el que nos diga si no pasa nada y lo ve como algo normal, o si por lo contrario se siente algo incómodo. O si se lo toma con sentido del humor.

Otra cosa es que las ventosidades se oigan bien en el baño o en otra sala de la habitación. Hay que distinguir entre tirarse un pedo con la pareja al lado, que pueda resultar molesto no solo por la cuestión auditiva, sino sobre todo por el olor, y saber cuáles son los límites de cada uno, a entender que todos somos humanos y expulsamos gases.

En algún momento y lugar hay que hacerlo. Una cosa es ser educados y otra acabar sufriendo un cólico de gases nocturnos, por no asumir que hay cosas naturales en esta vida.

Como explica la sexóloga, afrontar que la otra persona es humana y no solo un ideal romántico es parte de avanzar en la relación. Y una parte necesaria. “Nuestro objeto de deseo empieza a humanizarse cuando se tira gases o está enfermo delante de nosotros”, según Malnero.

Pero al final eso es una relación. Superar la parte idílica del enamoramiento químico, para empezar a conocer de verdad a la otra persona y empezar a sentir si lo que tenéis es o no amor del bueno.

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