Si te has quemado por delante

El caparazón. Si te has quedado dormida boca arriba en la playa y te has quemado la parte de delante, unta tu pecho con una tonelada de aloe vera y ponte de rodillas. Tu torso estará fresco y protegido mientras el resto de tu cuerpo disfruta de la fiesta. Prueba a colocar un vibrador entre tus piernas a modo de distracción a la vez que tu chico te penetra desde atrás.

Si tienes el trasero ardiendo

Back to classics. El perrito y el misionero te abrirán las puertas de un universo nuevo que jamás imaginaste antes de tomar el sol. Para que no sea lo mismo de siempre y que si gritas sea de placer y no de dolor, siéntate en el mostrador de la cocina o en el taburete del bar para conectar con las buenas vibraciones sexuales y olvidarte durante un rato de las manchas solares que te acarrearán ese exceso de sol y las marcas de bikini que las acompañan. Agárrate con fuerza a tu pareja y vuelve a disfrutar de las posturas clásicas cual khaleesi entre las llamas.

Si tus piernas piden hielo a gritos

Juego de lenguas. Si lo que quieres es no sentir ningún tipo de roce en las piernas porque el sol te ha chamuscado la piel, tan sólo tienes que abrirlas y dejarte llevar por los poderes curativos de la saliva. El sexo oral será tu mejor baza mientras dure la quemadura. Colócate en el borde de una silla (sí, sabemos que hasta los muslos te queman) mientras tu compañero hace su trabajo entre tus piernas con sumo cuidado. Puede que las circunstancias no sean las ideales, pero tener el único contacto cuerpo a cuerpo entre tus piernas hará que centres toda tu atención en el aquí y ahora.

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Si tus brazos dicen “no me toques”

El rodeo. Intenta invertir la posición de la vaquera en un sillón cómodo. Siéntate del revés en el regazo de tu compañero y cabalga manteniendo tus pobres brazos quemados fuera de la zona de peligro. Si no tiene unas piernas súper fuertes, usa los brazos de la silla para controlar el ritmo y aportar un empuje adicional cuando te venga en gana.

Si todo tu cuerpo se pone en huelga de sol

El mirón. Estás tan quemada que no quieres que te toquen pero has de sacar de alguna manera el fuego que llevas dentro. No problem. Sal del modo piel con piel y pídele a tu compañero que se coloque en el extremo opuesto de la cama o del sofá. El reto está en llegar juntos al orgasmo sin tocar al otro, así que cada uno a lo vuestro. Siempre podéis hacerlo más interesante si os dais instrucciones entre vosotros, por ejemplo: "Ahora acaríciate lentamente hacia arriba y hacia abajo hasta que yo diga que pares”. Caliente, pero sin quemarse.