Cuando éramos pequeñas nos contaban muchos cuentos. Soñábamos con ellos y, vamos a ser sinceras, nos los tragábamos de principio a fin. A medida que van pasando los años esos cuentos se han convertido en realidad. No hay castillos, ni príncipes ni princesas. Hay listas interminables de cosas por hacer, horas de trabajo que llegan hasta el fin de semana y una cesta de ropa que te pone ojitos cada noche cuando te derrumbas en la cama.

Dentro de todos esos cuentos había sexo. Sí, no nos vamos a escandalizar, o ¿qué se traían esos dos que se perdían por el bosque y jugaban al “Ay me he dormido dame un beso a ver si así me despierto”? Estaba ahí, el amor y por ende el sexo, poco explícito, pero estaba. Y eso también lo hemos asumido, igual que el romanticismo, esa forma de expresar los deseos sexuales nos van calando durante toda la infancia. De nuevo volvemos a la edad adulta y sorpresa ¡aún nos los creemos! Muchas siguen esperando ese sexo maravilloso, sin caídas en picado o decepciones dentro de la pareja. Los mitos sexuales existen y nos tienen acorraladas.

Mitos sobre la masturbación

Uno de los mayores mitos es que la masturbación es para las que no tienen pareja. No podemos estar en más desacuerdo. Nuestra intimidad es un tesoro que debemos intentar conservar y potenciar. Te guste masturbarte o no, guardarte unos momentos para ti y tu placer es muy positivo. Te ayudará a conseguir una mayor conexión contigo misma. Hay que aclarar que no todo es genitalidad y orgasmos, el placer puede recibirse de cualquier manera, así que para cada una de nosotras puede significar disfrutar de formas muy diferentes.

Además, te proporciona un mayor control y sabiduría sobre tus gustos sexuales. Conocerte es el primer paso para tener relaciones satisfactorias. Olvídate de los mitos que dicen que a causa de la masturbación las relaciones en pareja empeoran o producen efectos negativos en la libido y tamaño de los genitales.

Masturbación | iStock

Si te pones más preservativos, menos riesgo corres

A quien se le ocurrió esta “gran” teoría no estaba en su mejor momento. Ni bolsas de pipas, ni de plástico ni nada por el estilo. La mejor forma de evitar contraer una Infección de Transmisión Sexual o una Enfermedad de Transmisión Sexual es usando preservativos. Y no, por ponerte más de uno a la vez no estás más protegido. Colocarlo correctamente y fijarnos antes de usarlo en la fecha de caducidad es lo que realmente hace que sea efectivo.

Elige bien el tamaño para que ni apriete ni quede holgado, colócalo sujetando la punta y deslizando por el pene erecto hasta que lo cubra por completo. Finalmente, deséchalo cuando hayas terminado, aunque estamos en el momento del ZeroWaste esto no es aplicable a los condones, al menos por el momento.

El tamaño medio del pene es de 15 centímetros

Si te has quedado con la boca abierta porque lo que tienes delante no cumple esas estadísticas que has leído, no te preocupes porque no suele ser verdad. Se dice que el tamaño medio del pene es de 15 cm, sin embargo diversos estudios han demostrado que lo habitual es de entre 12 y 13 cm. Eso sí, cuando ellos lo hacen de manera autónoma, es decir sin pertenecer a un estudio científico, afirman que la media es de entre 14 y 16.

En realidad el tamaño varía mucho de un hombre a otro y no podemos fiarnos de las leyendas urbanas que dicen que según tenga las manos, los pies o de qué color sea será mayor o menor.

A las mujeres no les interesa el sexo

Esta afirmación, que oímos con demasiada asiduidad, es totalmente falsa. Las mujeres podemos tener el mismo interés por el sexo que cualquier hombre. Lo que no se suele contemplar cuando se afirma esto es que no somos educadas en la expresión de deseos y tendemos a guardarlos en la intimidad y no hablar tanto de ello. Por eso, se sigue creyendo que no nos gusta tanto. Han sido muchos siglos de represión de la sexualidad hacia las mujeres que todavía estamos superando y en los que la educación sexual ha sido muy escasa y nula en la mayoría de los casos. En los últimos años estamos viendo que somos capaces de romper esas barreras y que nosotras también deseamos.

El uso de tampones rompe el himen

Es totalmente falso. La vagina tiene aproximadamente 10 cm y el himen se encuentra en el primer tercio. Aunque introduzcamos un tampón o una copa menstrual, el himen no tiene por qué romperse. El himen es un tejido membranoso y flexible que no sufre ninguna modificación por el uso de estos productos.

Los afrodisíacos existen y hacen que tengamos relaciones más placenteras

Quién no se ha comido alguna vez una onza de chocolate pensando en que va a ser lo que necesita para elevar su libido. El consumo de alimentos que se identifican como afrodisíacos no está científicamente probados. Es cierto que determinadas sustancias que tienen algunas comidas y bebidas hacen que nos desinhibamos. Por ejemplo, el consumo de alcohol. Diversos experimentos han probado que tomar una cantidad baja de alcohol hace que nos sintamos más atrevidos, esto puede ser útil en algunos casos o para divertirnos en determinados momentos. Pero cuidado, si rebasamos ese límite de intoxicación en sangre todo se irá al traste. Aunque creamos que estamos muy excitadas y nuestro cuerpo pide sexo por los cuatro costados, no es más que una ilusión. El cerebro no envía las órdenes necesarias para que comience la lubricación y el cuerpo esté recepcivo al encuentro erótico. Así que, si bebes un poco puede funcionarte, si te pasas, mejor échate una siesta y disfruta del sexo siendo plenamente consciente.

Tragarse el semen es peligroso

Si es placentero o no podemos discutirlo, pero peligroso, al menos que la persona que lo expulsa tenga alguna enfermedad, no lo es. El semen está compuesto por tres líquidos: seminal (95%), prostático (3%) y espermático (2%) y mantiene a los espermatozoides a una temperatura estable para que vivan. Cuando se traga el semen, éste es digerido por los ácidos del estómago, así que ya sabes qué camino tomará. Eso sí, si antes debemos estar seguras de que nuestra pareja y nosotras estamos sanas.