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Las mejores posturas para practicar sexo atada

Si quieres probar algo nuevo y te da por el bondage, porque quieres saber qué se siente practicando sexo inmovilizada. Estas son las mejores posturas para empezar.

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Comencemos por definir los conceptos clave para entender este tipo de práctica: sexo y bondage. En lo que refiere a la palabra “sexo” está claro que, aunque a veces lo usamos como eufemismo de encuentros con penetración, quienes nos dedicamos a la sexología abarcamos un concepto más amplio, como ya sabéis, nosotras lo llamamos encuentros eróticos, es decir: todo lo que hace la gente para pasárselo en grande con sus cuerpos.

Aclarado el primer concepto, hablemos sobre el bondage. “Bondage es la palabra que se esconde tras la “B” de BDSM. Hace referencia a las restricciones, la servidumbre y, punto importante y que muchas veces se olvida, al vínculo o el lazo físico, psicológico y emocional”, nos aclara Norma Ageitos Urain, sexóloga asociada a la AEPS.

Pero antes de empezar con la lista de las mejores posturas para practicar sexo atada y por si aún el tema te genera reticencias, te recordamos que ya hemos hablado de por qué puede resultar atractivo el ser atada y azotada en un encuentro erótico en NovaLife.

Aunque claro… teniendo en cuenta que igual es vuestra primera vez es mejor empezar hablando de con qué te pueden atar o puedes atar. Tienes desde las cuerdas, corbatas y pañuelos hasta las bridas y la cinta americana. “Aunque esta última puede ser desaconsejada si se tiene una piel sensible, se pueden utilizar trucos, como dar la primera vuelta del revés, evitando el contacto con el pegamento. Otro utensilio, cada día más económico, son las cintas de tiendas eróticas: sin pegamento y con adherencia asegurada; son divertidas y fáciles de usar”, afirma Ageitos.

Otra de las dudas que nos puede generar empezar a practicar este juego es conocer las motivaciones y los objetivos que nos llevan a desearlo. “Es muy importante pararse a pensar en qué queremos sentir, física y emocionalmente”, nos explica Ageitos, “hay ataduras que pueden evocarnos protección, otras exposición, por estar frente al otro, las hay que desean dificultar la comodidad… Todo depende de a qué queramos jugar: a ser unas pobres indefensas, a ser expuestas, a ser motivo de mofa…”. Obviamente, esto es algo a consensuar y a tantear por quienes jugarán a estos juegos antes de meterse de lleno en ellos.

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De lo que no podemos olvidarnos nunca es de que, si vamos a jugar con ataduras, debemos tener a mano aquello que sea necesario para soltarlas en caso de emergencia: “Unas buenas tijeras ortopédicas y un cortabridas de bolsillo son tan básicos como unos preservativos o un lubricante estándar en la mesilla de noche de todo pervertido precavido”, añade. Obviamente, si utilizamos utensilios que requieran llave, hay que tenerlas bien a mano.

Además, recordad que si la persona ha estado en posturas complejas, le ayudaremos a incorporarse y a moverse ¡siempre!, quitando las ataduras de manera que tampoco le expongan al riesgo de caerse. Y cómo no, al igual que se recomienda en otros juegos, la palabra de seguridad no está de más. Así, si algo te agobia, aunque no sepas muy bien el qué, podrás decirla y tu pareja detendrá el juego liberándote.

Y ahora sí que sí: ¡Vayamos al grano! ¿Con qué posturas podemos empezar a experimentar?

La estrella de mar

Una postura tan denostada socialmente por ser sinónimo de aburrida puede transformarse en una postura para exponerse, pues te deja a completa merced de la otra persona y nos invita a acariciar cada centímetro del cuerpo de quien se muestra así.

Imitando un arresto policial

Las manos a la espalda y algo que las ate entre sí serán suficiente para limitar muchísimo la movilidad. Es recomendable acompañarlo con posturas corporales cómodas y que eviten que todo el peso recaiga, por ejemplo, sobre los hombros, dado que podrían resentirse.

A cuatro patas, ¡pero juntitas!

Unir brazos por un lado y piernas por el otro o incluso unir las cuatro extremidades entre sí dejaría a quien se ata como un paquetito compacto pero que poco puede resistirse a los estímulos que reciba después. Si te decantas por esta opción, manéjalo con cuidado.

Manos arriba y piernas recogidas

Las manos atadas entre sí tienen un poder estético y erótico especial. Debido al imaginario relacionado con el tema, nos transmiten una vulnerabilidad y delicadeza especial. Mientras, puedes atar cada pierna de forma que los gemelos se acerquen hacia los muslos. Figura que realizada en shibari se denominaría futomomo. De no saber qué hacer con tus piernas y sentirte algo espatarrada puedes pasar a estar cómodamente atada.

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