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SEXO Y CALOR

Lubricantes de menta para refrescar, ¿cuándo son una buena idea y cuándo no?

Mejor probar antes la sensación para evitar sorpresas, y consultar a un experto si tenemos la piel sensible al efecto frío.

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El sexo en verano da calor solo de pensarlo. Sí, está claro que existen alternativas como hacerlo en el mar o en la piscina, pero dadas las restricciones actuales, no parece que estas vacaciones vayan a ser las mejores opciones. Así que toca tirar de imaginación para buscar ideas sexys a la par que refrescantes.

Una de las alternativas es tirar de los lubricantes de menta. En realidad, existen diferentes productos de cosmética erótica con sabor u olor a menta, incluidos preservativos para el sexo oral, además de lubricantes o aceites corporales de efecto frío. El plus de los lubricantes es que son un todo en uno: aportan el sabor, pero también el efecto de frescor, y permiten ser usados en diferentes juegos sexuales, no solo en el coito.

Los lubricantes mentolados producen una sensación de frescor muy agradable, sobre todo cuando se practica sexo en verano o en ambientes con temperaturas altas. Además, a la hora de practicar sexo oral también aportan un extra, gracias a su sabor menta refrescante”, explica Oscar Pierre, de Lys Erotic Store.

La cuestión es, ¿son una buena idea para todo el mundo? Al final para gustos, colores, y es que hay a quien la sensación refrescante le resulta agradable, y para quien puede ser tan intensa que necesite parar, e ir a refrescarse al baño, pero para limpiarse el lubricante.

Además de una cuestión de gustos, hay que tener en cuenta si nuestra piel o nuestro ph vaginal es especialmente sensible. “No se recomienda el uso de lubricantes con efectos en personas con la piel muy delicada o muy sensible. En cualquier caso, siempre que se utilice lubricante es recomendable escoger cosmética erótica especializada”, insiste el experto.

Lubricante | iStock

Teniendo esto claro, si nos queremos adentrar en las sensaciones placenteras a la par que refrescantes lo ideal es empezar poco a poco. Es decir, mejor empezar con un producto que no sea especialmente potente, que no quede muy en la parte interna para poder eliminarlo fácilmente si no es de nuestro agrado, y echar una pequeña cantidad para ir probando el efecto poco a poco.

En el caso de que queramos experimentar antes de lanzarnos a comprar un bote de lubricante que luego no nos guste, hay alternativas para hacerse una idea de lo que podemos esperar. “Se puede comenzar jugando con cambios de temperatura. En este sentido, se puede realizar un masaje con un aceite de efecto calor y, de repente, masajear una zona con un hielo, para ver si la sensación de frío nos gusta”, propone Pierre.

Si ya hemos probado el efecto y nos gusta, pero queremos darle más juego, todo es cuestión de aumentar la intensidad o jugar a sorprender para que la sensación nos pille de improvisto y sea más impactante. “Se puede vendar los ojos de la persona sobre la que se va a aplicar el lubricante para que no sepa lo que le va a pasar. Una vez aplicado el lubricante en la zona genital, se puede soplar o lamer para intensificar la sensación de contraste frío-calor”, aporta el experto.

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